Archivos de capital de bolivia

Vivir en Bolivia


Hay inundaciones y han cortado la carretera hacia La Paz. La lucha por los billetes es feroz en el pueblo de Guayaramerín, fronterizo con Brasil. No hay control de seguridad y -ver para creer- algunos viajan de pie, pues el aparato está repleto de pasajeros. Al despegar se tambalean hacia atrás, y durante el aterrizaje se agachan.
El transporte terrestre no aumenta la seguridad ya que nos espera la “carretera más peligrosa del mundo”. A lo largo de 50 kilómetros, la Ruta de Los Yungas supera un desnivel de 3.000 metros y pasa del bochorno subtropical de Cómico hasta el frío cortante del Altiplano. La calzada, de 3,5 metros de ancho, serpentea entre el abismo y rocas casi verticales. Habríamos estado más tranquilos si funcionara la segunda marcha del autobús y si el conductor, empeñado en sacar un pollo asado de una bolsa, no hubiera manejado el volante con el codo. Aquí tienen lugar dos tercios de los accidentes de tráfico de Bolivia. Actualmente se está construyendo otra carretera, aunque podría haberse ampliado la antigua por diez millones de euros. La nueva, que costará 18 veces más, es un desastre ecológico y se hunde un centímetro cada día.
Al llegar a La Paz, a 3.800 metros de altitud tenemos dolor de cabeza, ojos rojos y la garganta seca: así se anuncia el soroche, el mal de altura. El único remedio consiste en beber mate de coca.
Los paceños hablan despacio, conducen despacio, andan despacio. Hay gente amable por todas partes y todo recuerda un lejano ayer. Las cholitas, las mujeres indias, lucen ponchos de lana y faldas de brocado al estilo español del siglo XVII; sus cabezas están cubiertas de sombreros demasiado pequeños.
Pero el protagonismo capitalino se ve mermado por un lugar superlativo que nació aún más arriba: El Alto. Situado a 4.080 metros, es uno de los municipios más elevados del mundo (y merced a sus temperaturas invernales de 20 grados bajo cero, uno de los menos acogedores). No obstante, su crecimiento demográfico anual -del nueve por ciento- y la proporción de habitantes indígenas -85 por ciento- superan a cualquier otra urbe del continente. Mientras que hace 30 años sólo consistía en algunas casas, ahora tiene 700.000 habitantes y pronto podría llegar al millón, la octava parte de la población del país. La mayoría gana un euro diario.

Etiquetas: ,

Bolivia: vivir al borde del abismo


La tercera etapa del viaje por Sudamérica lleva a los reporteros de GEO a Bolivia, el país más indígena y pobre del continente. Allí se encuentran con los estoicos habitantes del Altiplano, habituados a las condiciones más duras, y los campesinos de las zonas subtropicales, que sufren los drásticos efectos de la erradicación de la coca.

Etiquetas: ,