Turismo en argentina Archive

Heladerias en argentina


HELADOS ARTESANALES

Te contamos cuáles son las mejores heladerías para dejarse tentar.

JAUJA:
La heladería más famosa de la Patagonia nació en los años 60 como local de juguetes didácticos y artesanías en Villa Gesell. Veinte años después, el matrimonio de Lucy y Pepe Mazzini se mudó a El Bolsón. De su proyecto inicial sólo conservaron el nombre. Hoy, Jauja es un restaurante-heladería que ofrece elaborados platos regionales y tentadoras cremas heladas artesanales, con gustos como lavanda y rosa mosqueta. El kilo, $59. Av. San Martín 2867, El Bolsón. T: (02944) 49-2448. Cervino 3901, Palermo. T: 4801-8126. www.heladosjauja.com
Heladería Cadore.
CADORE:
Cadore es una comunidad de montaña que se detecta al norte de Italia, en la región del Véneto. Allí, en 1881, la familia Olivotti inauguró la heladería homónima. En 1950, desembarcaron en la Argentina junto con otros inmigrantes y sus artesanales recetas, que preparan, desde el 57, en el local de Av. Corrientes. El kilo, $64. Av. Corrientes 1695, Buenos Aires. T: 4374-3688. Cuenca 2977, Villa del Parque. T: 4503-4837. www.heladeriacadore.com.ar

Abuela Goye: Hace 20 años, Abuela Goye sumó a su tradicional fabricación de chocolate, la de helados. El imperdible es el chocolate blanco con trocitos de cereal bañados en chocolate con leche, y dulce de leche casero. El kilo, $ 60.
Namuncurá 59, San Carlos de Bariloche.
T: (02944) 43-3861.
Florida 506, Buenos Aires. T: 4328-1796. H. Yrigoyen 428, Buenos Aires. T: 4342-8121. + sucursales: www.abuelagoye.com

Rosmari: Desde hace 38 años, la familia Ramírez fabrica helados ciento por ciento artesanales en la ciudad de Salta. Un clásico es la crema portuguesa -con vainilla, oporto, pasas de uva y nueces-. El kilo, $35. Pueyrredón 202, Salta. T: (0387) 431-3774. www.rosmariartesanal.com.ar

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Turismo de mendoza argentina


El elíxir de los dioses.
La exuberante naturaleza mendocina es, en gran parte, la responsable de los excelentes vinos que se producen. Un sol que abraza, una tierra fértil, las lluvias justas y necesarias, son la llave para que el producto llegue en óptimas condiciones.
Es posible que muchos de los que visitan las bodegas sean conocedores del buen vino; pero para aquellos que les gusta beber y desconocen el arte de catar, Trapiche invita con una degustación de vinos. El espacio para la degustación está en la planta alta, un lugar minimalista, con sillones cómodos en colores tierra y una mesa baja en el centro; pisos entarugados combinados con cemento alisado. A un costado, una barra doble con taburetes altos, iluminados por luces que se desprenden del techo y una lámpara de mesa despojada, crean el clima ideal para concentrarse en la calidad de los vinos que se van a degustar, servidos en cinco copas de diseño.                                                                              Con los sentidos a pleno.
Una vez completados los asientos con los comensales, los mozos acercan tablas con diversas variedades de queso: de cabra, Camembert; Brie; Cheddar; Emmenthal; Gouda y gruyere, acompañados con almendras, pasas de uva y nueces, todas exquisiteces que se utilizan para neutralizar las papilas gustativas entre una variedad de vino y otra.
Llega el enólogo, comienza a descorchar las botellas y a explicar el cepaje. Con una música suave, que invita al placer, todo está listo para comenzar a catar el elíxir mendocino. El experto explica que lo primero a tener en cuenta es que tanto la vista, el olfato como el gusto deben estar abiertos para poder apreciar la calidad de la uva, y procede a servir el vino en cada copa. Es una ceremonia digna de experimentar, no sólo por la excelencia de las bebidas, sino porque en la cata se despiertan todos los sentidos. Tras una hora y media de mezclar sabores y sensaciones, en otro salón, tan despojado y elegante como el resto, espera el almuerzo: ensalada de hojas verdes con queso palmesano y olivas verdes y negras; cordero patagónico relleno con hongos frescos con timbal de polenta y, de postre, helado con salsa de maracujá y zócalo de brownie de chocolate.
Mientras el almuerzo transcurre se pueden admirar las montañas nevadas que se cuelan por un gran ventanal que da a una terraza con deck, con lustrosas poltronas de madera oscura. Un mirador ideal para descansar y tomar un poco de todo el sol que inunda Mendoza, un paraíso enclavado en el noroeste argentino.

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Bodega trapiche mendoza


Una bodega con historia.
Construida en 1912, Trapiche está edificada en una construcción de estilo florentino, un icono de la arquitectura enológica mendocina, con destacables detalles arquitectónicos. “Después de haber estado cerrada cerca de 40 años, la empresa adquirió el edificio en el año 2006, iniciando el proceso de restauración y reciclado para conservar la estética y el espíritu fundacional de principios del siglo XX”, explica Gastón Ré, responsable del área de turismo. “El rescate arquitectónico sumó valor a un inmueble hoy reconocido como un modelo histórico de las bodegas de aquella época, incluso se mantuvo la vía del tren a través de la cual se conectaban los productores y las bodegas”. La producción argentina comenzaba a brillar debido al auge vitivinícola que llegó de la mano del ferrocarril y de los inmigrantes europeos.
Los ladrillos a la vista de la construcción le imprimen una calidez al lugar, potenciada con el intenso aroma del vino. “En la bodega propiamente dicha, donde se ubican las barricas y las piletas, los adoquines de madera originarios de fin de siglo XLX, que permitían que los barriles rodaran para después ser transportados en camiones o en tren, fueron conservados en su estado original”, argumenta Ré. En este sector se respira madera y taninos. Al entrar a la cava todo es silencio, las voces retumban con un eco singular. Las dos plantas del edificio invitan a recorrer la sala de barricas, la más grande de Latinoamérica, con espacio para 13 mil litros; las vasijas contenedoras y las piletas de concreto. Cada una con su rótulo que indica cepaje, fecha y hora de inspección, a su vez están equidistantes y separadas por paredes inmaculadamente blancas, pintadas con materiales especiales.
El recorrido continúa por el museo que la empresa decidió fundar en honor a su pasado con mucha historia. Los elementos y las maquinarias originales de aquella época se mantienen inalterables a pesar del tiempo. La sensación es estar en una fábrica de otro siglo, donde los vinos eran artesanales y los hombres de campo sacaban fuerza sobrehumana para luchar con las poleas de esas pesadas máquinas. Abierto al público durante todo el año, los guías muestran los métodos con que se hada el vino, sin la tecnología de última generación pero con una gran pasión.
> Una región que cuida el planeta
Rodeada de montes de olivares y viñedos, la bodega privilegió las prácticas de los procesos biodinámicos, donde se respeta la agricultura ecológica y biológica. Fuera del edificio, la naturaleza se impone con espectacularidad.
Es un frío día de invierno y la época propicia para la poda. Los expertos miran con sigilo cada vid. parecen estudiar los nudos donde la tijera hará su trabajo. Lo importante es no lastimar la planta y darle la energía suficiente para que crezca con fuerza. Todo está milimétricamente calculado. “Para decidir la época de la plantación, la poda y la cosecha se siguen las faces de la luna y los movimientos estelares”, comenta Ré. Lo que se busca es el ciclo vital para que la planta sufra lo menos posible.
Al frente, a un costado de las plantaciones, aparecen mantos violetas que se levantan a 60 centímetros del suelo. Diseñada con un estricto sentido biológico, el aroma de las lavandas invade el sector, aunque también actúa como   una barrera biológica natural que protege los viñedos alejando los insectos específicos que los dañan.
En otro sector se destacan los rosales, por su belleza, su perfume y porque intervienen ante la aparición de hongos que enferman las vides. “Cuando las rosas presentan manchas alertan a los productores para que tomen medidas antes que la plaga dañe las uvas”, admite Tomás Hugues, enólogo de la bodega.
Un camino paralelo a las vías que otrora utilizaban los trenes para la carga y descarga, en los fondos del edificio, se corta abruptamente en la granja que la bodega organizó con fines ambientales. Se pueden ver siete vacas Jersey que pastorean a sus anchas; una docena de patos que van de un lado al otro mezclándose entre las gallinetas de Guinea y las dos llamas, ajenas a lo que ocurre a su alrededor.

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Maipu mendoza


Fin de semana.
Los mejores viajes cortos por el mundo.

Sol, montaña y vino
Si eres un amante del vino, escápate a Maipú, en la provincia argentina de Mendoza, y pasa unos días dedicados a la degustación rodeado de un paisaje montañoso de ensueño.

La imponente Cordillera de los Andes aparece a la distancia. Sus picos nevados se recortan en un cielo azul intenso, limpio, un sol brillante acaricia con precisas pinceladas la imagen de postal que ofrece la ciudad de Mendoza, la provincia argentina conocida en el mundo por su cadena montañosa y la calidad de sus vinos.
Un paseo obligado por la región es el Puente del Inca y las altas cumbres, o Potrerillos, paisajes diferentes, inigualables, aptos para aquel viajero que pueda permanecer un fin de semana en la tierra del sol. Pero también, desde hace un tiempo, la llamada “Ruta del vino” cobra cada vez más adeptos. Se trata de visitas a las más importantes y prestigiosas bodegas cuya producción vitivinícola llega a los lugares más recónditos del planeta.
En esa travesía, en la localidad de Maipú. a 20 kilómetros de la capital mendocina, se puede visitar la bodega Trapiche, líder en exportación de vinos finos y de alta gama que llegan a la mesa de más de 70 países.
En el trayecto de Maipú hacia la bodega, los edificios comienzan a desdibujarse para darle paso a la inmensidad de la naturaleza. Cientos de miles de hectáreas desde donde, despojadas de cemento, en pleno invierno, surgen tímidas las plantaciones de vid. De la totalidad, 1255 hectáreas son patrimon;: de Trapiche. Sorprenden los picos nevados que enmarcan la bodega, erigida en un parte que parte de los 630 hasta los mil metros n altura sobre el nivel del mar.

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Las cañitas buenos aires


Las Cañitas, un barrio de gente vanguardista que frecuenta restaurantes de moda hasta altas horas de la madrugada, tiene ahora un hotel al que puede llamar suyo. El 248 Finisterra (a partir de 115 dólares, con desayuno; www.248finisterra.com) es un hotel boutique de propiedad familiar con 11 habitaciones, en la Calle Báez, una de las vías más populares del barrio.
El Esplendor Buenos Aires (a partir de 171 dólares; www.esplendorbueno-saires.com) se encuentra en el corazón del centro de la ciudad, a una cuadra de un bullicioso pasaje peatonal, la Avenida Florida, donde vendedores con oficio promocionan artículos de cuero. La fachada es neoclásica, pero por dentro la recepción y las 51 habitaciones para huéspedes son modernas, con toques decorativos que incluyen alfombras de lana fina, cabeceras de cuero y chaise lounges. Retratos a una escala mayor que la natural de iconos argentinos como Evita y el Che Guevara confeccionados con materiales de vanguardia (balas, clavos y galletas, por ejemplo) le otorgan una atmósfera de arte moderno a todo el hotel.
Para una experiencia argentina romántica, reserva una habitación en el Mansión Dandi Poyal (100 dólares; www.mansiondan-diroyal.com). Esta academia de tango y hotel se encuentra en el bohemio San Telmo, hogar del tango, que en la actualidad rebosa de actores y músicos callejeros, y de vendedores ambulantes que ofrecen antigüedades. En el hotel destacan sus tres salones de baile, reservados para espectáculos diarios de tango y para clases.

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Hoteles en buenos aires capital


El Palacio Duhau-Park Hyatt Buenos Aires (a partir de 550 dólares; www. buenosaires.park.hyatt.com) trae a la mente el legendario glamour de viejos tiempos, con sus pisos de mármol, candelabros y una destacada ubicación en el barrio de moda de La Recoleta, que alberga parte de la mejor arquitectura neoclásica de Buenos Aires. El hotel, inaugurado en 2006, incorpora un palacio restaurado que data de 1934 con revestimientos de roble europeo. La porción del palacio cuenta con 23 lujosas habitaciones para huéspedes, y se conecta a través de un pasaje subterráneo que también es galería de arte (especializada en artistas locales de Argentina y Latinoamérica) con el moderno edificio Posadas, que ofrece otras 142 habitaciones contemporáneas.
Cerca de ahí, en la parte más comercializada de La Recoleta conocida como Barrio Norte, se encuentran un par de hoteles -Design Suites (a partir de 180 dólares; www.designsuites.com) y Buenos Aires CE Design Hotel (a partir de 140 dólares, con desayuno; www.designce.com)- que podrían estar en casa en el Meatpacking District de Manhattan, con sus piscinas decorativas pensadas para ser vistas en segundo plano, no para nadar. Diseñados por el mismo arquitecto, el argentino Ernesto Goransky, los hoteles están situados uno junto al otro y se equipan con cuartos para huéspedes espaciosos tipo loft, con ventanas de piso a techo.

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Hoteles de buenos aires


Hoteles estrella: dónde hospedarse hoy.

Noches de Buenos Aires.

Tal vez no sea coincidencia que Buenos Aires, conocida por su vida nocturna, no se haya caracterizado por hoteles elegantes para dormir un rato. Pero todo juerguista necesita una habitación con estilo -sin mencionar una cama cómoda- para recostarse luego de haber estado de fiesta hasta el amanecer. Ahora, mientras Argentina se recupera del crash económico de 2001, la seductora capital está dando la bienvenida a una oleada de hoteles boutique para estar a la altura de su cultura vibrante y de su elegante arquitectura. Estos alojamientos de diseñador se han abierto en los más eclécticos de los 48 barrios de la ciudad, incluyendo Palermo, La Recoleta, San Telmo y Puerto Madero. Buenos Aires cuenta al fin con algunas tentadoras razones para quedarse. Aunque sea para una siesta.
“Antes del crash económico, la mayoría de los hoteles de Buenos Aires se encontraba en el centro de la ciudad y ofrecían servicios para viajeros de negocios”, dice Patricia O’Shea, quien abrió el Home Motel Buenos Aires (a partir de 120 dólares, con desayuno; www.homebuenosaires.com) con su marido, Tom Rixton, hace cuatro años. La pareja obtuvo inspiración para abrir un hotel en el elegante distrito de Palermo, luego de haberse dado a la tarea de buscar alojamiento para amigos que llegaron a su boda de fuera de la ciudad, y de ver que no existían lugares para hospedarse en su barrio favorito.
Cuando te registras en una de las 18 habitaciones del Home Hotel se siente como quedarse con buenos amigos, pero amigos que viven en una casa agradable, provista de camas de watambu, una madera local, fabricadas expresamente para el hotel, y de papel tapiz francés de época en los cuartos de huéspedes, piscina de horizonte y una chimenea de leña en la parte de atrás. Es difícil encontrar tiempo para refrescarse en el relajante spa del Home o para tomar unas caipiriñas en el bar que da al exterior, si te puedes ir caminando a los mejores cafés, boutiques y vida nocturna de Buenos Aires.
El hotel de diseño más desbordado de la ciudad es el Faena Hotel + Universe (a partir de 550 dólares; www.faenahotelanduni-verse.com), en el barrio de Puerto Madero, sobre las dársenas del Río de la Plata. El Faena, que ocupa lo que fue una construcción para almacenamiento de granos, es un mundo de fantasía al que le dieron vida el empresario Alan Faena y el diseñador Philippe Starck. Los interiores con vidrio biselado, terciopelo rojo y cristal son exquisitos, pero también tiene toques de banalidad. El restaurante El Bistró está adornado con sofás de cuero blanco y cabezas de unicornio montadas en las paredes, y el bar en el Library Lounge está escondido detrás de un librero falso. El Faena presenta también uno de los espectáculos de tango más sexys de la ciudad en el íntimo El Cabaret.

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Turismo en patagonia


Hasta hace muy poco tiempo, la mayoría de los viajeros que querían un viaje planeado con una agencia reservaban todo a través de grandes agencias de viajes como las estadounidenses Aber-crombie & Kent y International Expedi-tions. A su vez, estas grandes agencias subcontratan a otras locales del país en cuestión, llamadas “on-sites” en la jerga del negocio. Pero el internet ahora hace mucho mas fácil el encuentro directo de operadores locales para los viajeros. Patagonia Calling, una operadora argentina bien establecida, recien lanzó una página web dirigida directamente a los consumidores. “Conocemos la Patagonia de cabo a rabo, desde hace mucho tiempo, y ahora los viajeros pueden encontrarnos directamente”, dice su gerente, Emma Fontanet. Por su parte, Virginia Iruritia, fundadora de Made for Spain, una compañía de Madrid que organiza viajes de lujo a medida, hace notar que en 2001 casi todo el negocio les llegaba de agencias de viajes extranjeras, pero hoy en día el 16 por ciento llega directo de los consumidores. “Cada día aumenta el número”, dice. ‘A algunas personas no les gusta viajar en grupo, quieren su propio viaje, diseñado a su medida. Encuentran nuestra página y ven que es fácil contactar con nosotros.” ‘Antes no había manera de contactar con las operadoras locales”, dice Michael Kaye, fundador de Costa Rica Expedi-tions. También él ha visto aumentar el número de reservaciones directas.

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Bodegas de mendoza


Uva adorada.
Viñedo, Cordón del Plata, Mendoza. A lo largo de la provincia de Mendoza se extiende la “Ruta del Vino”, que une viñedos, bodegas, antiguas cavas y museos dedicados a la vid.

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Parque nacional las quijadas


Tierra Colorada.
Parque Nacional Sierras de las Quijadas, San Luis. Son cerca de 150.000 hectáreas de rojos acantilados, quebradas, valles y montañas formadas hace más de 25 millones de años, que aún continúan en erosión.

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