Turismo de salta Archive

Parque nacional las quijadas


Tierra Colorada.
Parque Nacional Sierras de las Quijadas, San Luis. Son cerca de 150.000 hectáreas de rojos acantilados, quebradas, valles y montañas formadas hace más de 25 millones de años, que aún continúan en erosión.

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Glaciares argentinos


Secreto patagónico para aventureros:
El glaciar Viedma es un destino ineludible para quienes quieran tener una experiencia sobre el hielo al margen de los circuitos masivos. Una de las travesías obligadas para aquellos que llegan a El Chaltén, en Santa Cruz, es la navegación por el lago Viedma y el trekklng sobre el glaciar más grande de la Argentina, que lleva el mismo nombre. Luego de navegar sobre aguas turquesas entre témpanos errantes, con vista a los cerros Fitz Roy y Huemul, comienza el trekking sobre el hielo, quizás una de las experiencias más intensas de contacto con la naturaleza que se puedan tener en la Patagonia.

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El solar de la plaza


Solar de la Plaza Ciudad de Salta – Salta.
Se trata de una antigua y tradicional casa familiar ubicada en pleno centro de la ciudad de Salta. El edificio conserva su estilo colonial español, con amplios y elegantes salones y un clima cálido y acogedor. Posee 26 habitaciones de lujo, 2 habitaciones superiores y 2 su/tes. El precio de las su/tes es de 285 dólares en temporada baja, mientras que las habitaciones oscilan entre los 170 y 190 dólares.

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Turismo en rosario argentina


Rosario x dos:
El encanto de las playas de las islas y los circuitos urbanísticos. Historia y relax.
Las ofertas turísticas de la ciudad de Rosario nunca se agotan. Dos opciones ideales combinan historia y relax. Sus circuitos urbanísticos por las señoriales mansiones y edificios de los siglos XIX y XX son un excelente paseo. La otra, internarse en las playas de las islas y bancos de arena del Alto Delta del Paraná para disfrutar del sol y el agua.

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Hotel patagonia


Fiel al espíritu patagónico.
Al estilo de las grandes estancias sureñas, con gastronomía gourmet y turismo aventura.

La inmensidad, casi inverosímil, hinoptiza desde los ventanales de este cálido lodge de campo, concebido al estilo de las antiguas estancias patagónicas. El silbido del viento, el sñencio deslumbrante, provocan el primer impacto. El segundo es una arquitectura resuelta en forma de rectángulo, que permite recorrer toda la superficie sin salir al exterior. Detalle: los pasillos que intercomunican un área con la otra están permanentemente aromatizados con suaves esencias florales. Abierto entre septiembre y abril sobre la ruta provincial N° 11, a 25 kms de El Calafate y camino al Glaciar Perito Moreno -del que lo separan 55 kms-, Eolo se alza dentro de una propiedad de 3.000 hectáreas. La sobriedad y el buen gusto prevalecen, comenzando por el living, ideal para escuchar música y relajarse con el paisaje de la estepa, sólo quebrado por el movimiento de liebres, zorros u ovejas pastando. A la noche es de rigor observar las estrellas con el telescopio.

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Informacion turistica de salta


Dónde ir:
San Isidro es un pequeño paraje enclavado en un cerro, a dos horas a pie de Iruya. También se puede visitar Titi-conte, un asentamiento precolombino de origen incaico, ubicado a 9 kilómetros del pueblo, y las comunidades de Pueblo Viejo. Colanzulí y Pie de la Cuesta. El Molino El Yugoslavo, camino a San Isidro, es otro destino interesante. En la hostería se pueden contratar excursiones con guía, a pie, a caballo o en camioneta.
Recomendaciones:
Iruya se encuentra a 2.730 metros sobre el nivel del mar. Por este motivo, es probable que quienes no están habituados a la falta de oxígeno de los ambientes de altura sufran los efectos del “apunamiento”. Para evitarlo, es recomendable no correr ni realizar esfuerzos físicos, comer poco, tomar abundante líquido y té de coca.
Los vehículos también pueden apunarse. Para evitar los efectos de la escasez de oxígeno en los motores, es conveniente abrir la entrada de aire del carburador.
Al realizar excursiones, lo ideal es contratar a algún guía de montaña o buscar la compañía de un lugareño. Ellos conocen los caminos y las condiciones climáticas.
Un buen protector solar, un sombrero, comida y al menos un litro de agua por persona son elementos imprescindibles en caminatas y excursiones.
El dinero en efectivo no abunda en Iruya. Para la comida y las compras de todos los días, conviene llevar cambio.

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Alojamiento en iruya


Dónde alojarse:
La hostería de Iruya dispone de confortables habitaciones con baño privado y calefacción. A principios de octubre, cuando se celebra la fiesta patronal, resulta difícil encontrar lugar, por lo que es conveniente hacer reservas con anticipación (Tel: 076-829152). La habitación doble, con desayuno, cuesta 55 pesos. Otra opción, más económica, es el hostal Federico III, que dispone de capacidad para 12 personas. También hay casas de familia, como la de doña Alcira Alemán, que ofrecen alojamiento por cinco o seis pesos la noche.

Cuándo ir:
Durante los meses de verano, la ruta provincial 133 se vuelve intransitable por la crecida de los ríos. El período ideal para conocer Iruya comprende entre marzo y diciembre.

Dónde comer:
El único restaurante propiamente dicho es el de la hostería, donde se puede desayunar, almorzar o cenar. Hay varios comedores que a precios más que económicos (entre 3 y 5 pesos por persona) ofrecen comidas caseras y sabrosas pero no demasiado variadas. Entre ellos se destaca Alecap y la casa de Tina, ambos a una cuadra de la iglesia.

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¿Cómo llegar a Iruya?


¿Cómo llegar?
En avión: desde Buenos Aires, la rula hasta el Aeropuerto El Cadillal, ubicado a 32 kilómetros de San Salvador de Jujuy. es cubierta por LAPA, Austral y Aerolíneas Argentinas. El pasaje ida y vuelta se consigue desde $ 194 más impuestos.
En ómnibus: el viaje hasta San Salvador de Jujuy dura aproximadamente 20 horas y cuesta entre 60 y 90 pesos.
Desde San Salvador, varias empresas recorren la ruta 9 hasta Humahuaca. El colectivo que va de Humahuaca a Iruya sale todos los días a las 10.15. Para llegar hasta el pueblo también se puede contratar alguno de los remises de la terminal de ómnibus de Humahuaca. El costo del viaje es de aproximadamente 70 pesos.
En auto: a Humahuaca se llega por la ruta nacional 9 (Panamericana) y el trayecto es de más de 1.700 kilómetros. Desde allí, hay que tomar la ruta provincial 133, que luego de pasar el Abra del Cóndor, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, desciende hacia el valle del río Iruya. en el corazón de la Sierra del Senta, donde se encuentra el pueblo. El camino es de ripio, con curvas cerradas y cuestas empinadas.
Durante muchos años. Iruya figuraba en las mejores guías de turismo europeas pero era ignorada por los viajeros argentinos, por desconocimiento o Talla de interés. I Io_\. aunque no es macha la gente que llega desde Salta o Buenos Aires, quienes lo hacen se enamoran para siempre del lugar. Y vuelven, todos vuelven. Tienen una cita impostergable con el pueblo y su gente en la primera semana de octubre, cuando se celebra la fiesta de la Virgen del Rosario (ver recuadro) y una procesión abigarrada recorre las calles, se reúne más tarde en torno a la plaza para bailar junto a los “disfrazados” y. por las noches, suelta globos de papel que se pierden en un cielo rebosante de estrellas.

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Camino a iruya


Aunque no es mucha la gente que llega a Iruya, quienes lo hacen se enamoran para siempre del lugar. Y vuelven, todos vuelven.
El pueblo tiene música propia, hecha de silencio, de las campanas de la iglesia, del eco de los pasos sobre el empedrado, de los cascos de las muías y los burros.
Hasta la conshucción. hace sólo al «unos meses, de una moderna hostería que contrasta con las casas chatas de adobe que la rodean, no había mas infraestructura turística que la hospitalidad de algunos iruyanos que abrían sus puertas a los viajeros a cambio de cinco dólares por noche. Ni había mas restaurantes que los comedores modestos pero pulcros, con manteles de hule y pocas mesas, donde se sirven empanadas y humitas caseras, vino barato y cerveza. Los sábados por la noche, los pocos jóvenes del pueblo que no emigraron para buscar mejor suerte en las ciudades se sientan a beber y a esperar el paso de un tiempo que transcurre sin prisa, ajeno a los relojes y los horarios. Los ritmos tropicales que irrumpen en la calma desde alguna radio suenan como una nota discordante en el paisaje árido, más habituado a la melancólica sonoridad de los erkes y al sobresalto de los bombos. Pero el pueblo tiene otra música, hecha de silencio, de las campanas de la iglesia, del eco de los pasos sobre el empedrado, de los cascos de las muías y los burros.

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Historia de lruya


Las tierras del marqués.
En el siglo XVII. el silio donde más tarde se fundaría lruya era tan solo una pequeña parcela dentro de los dos millones de hectáreas del Marquesado de Tojo. El pueblo se encuentra a 317 kilómetros de la ciudad de Salta y a una altura de 2.730 metros sobre el nivel del mar. Una única ruta lo comunica con la ciudad de Humahuaca. El camino de ripio es escarpado y en los meses de verano se vuelve intransitable debido a la crecida de los ríos. Lejos del mundo urbano y aislada, fruya es, sin embargo, la capital de un departamento con una población aproximada de 4.400 personas; una tierra árida y salpicada de comunidades pequeñas, ocultas por los cerros, a las que únicamente se puede acceder a pie o a caballo. Los senderos serpenteantes atraviesan el río y desafían con sus cuestas abruptas y sus bifurcaciones a cualquiera que no haya nacido en la zona. Todo queda “ahí nomacito”, “subiendo una hora nomás”, como indican los lugareños a los turistas cuando se les pide información para llegar a algún sitio. Pero sin la compañía de un guía o de un habitante, orientarse es difícil. No pocos viajeros se han extraviado, sorprendidos por la noche en un rincón oscuro del camino.
Nada parece haber cambiado demasiado en los dos siglos de historia que tiene huya. Hace no mucho tiempo llegaron la electricidad, el único teléfono y las rugientes camionetas cuatro por cuatro de los turistas. Pero los iruyanos siguen recorriendo los caminos en burros o ínulas, la vida sigue estando impregnada ile un fuerte sentid.’ religioso, los hombres siguen ofrendándole chicha y tabaco a la Pachamama, las mujeres siguen teniendo muchos hijos y un gesto de resignación y cansancio en el rostro. Como tantos pueblos del interior, lruya vive a espaldas de los centros de decisión, de los avances tecnológicos y los beneficios del progreso. Nadie más que los turistas y un grupo de sacerdotes españoles de la orden de los Claretianos, que llegaron de España en la década del 70. repara en la existencia de esla tierra bella y sufrida.

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