Tanzania Archive

Excursiones en zanzibar


Carta desde Zanzíbar. Por la proa del dou asoma un banco de arena blanca, entre aguas tranquilas de color azul zafiro. La visión en directo de esa representación fotográfica del paraíso, tan venerada en paredes de oficina y salvapantallas de ordenador, turba. Sobre todo cuando compruebas que a su alrededor no se atisba ni rastro de complejo hotelero, yates o turistas con lapulserita de “todo incluido”. “Estás solo”, te recuerda un baobab gigante que asoma sus ramas desde Kwa-le, una cercana ínsula deshabitada al sur de la isla de Zanzíbar (también llamada Unguja). Cuenta una leyenda que Dios condenó a este árbol por presuntuosoy le dio la vuelta, de manera que hoy vemos sus raíces. Pero su estremecedora belleza te convence de que en este lugar no hay castigo posible.
En la orilla del banco de arena, sorteando caracolas, estrellas de mar y trozos de coral que las corrientes arrancaron de los arrecifes, Yuma, uno de los marineros del dou, corre. Una y otra vuelta alrededor de este islote fugaz que dentro de unas horas desaparecerá baj o el océano, para volver a emerger dentro de 24 horas. Su ejercicio consiste ahora en saltar de un lado a otro del amarre del barco, que las olas aflojan y tensan marcando el ritmo.
-Tengo que entrenar porque mañana jugamos un partido clave -explica sin dejar de moverse.
Ahí mismo pensé que cada uno tiene su paraíso particular. El de Yuma, quizá, llegaría al día siguiente, si el equipo de fútbol de su aldea, Kizimkazi, ganara.
De regreso a la costa de Zanzíbar, seguí ahondando en esta idea al observar a varios grupos de chicos bailando re-ggae en la playa. Sus movimientos describían otro edén diferente a través de la música, entre cocoteros y palmeras, sin necesidad de discotecas. Y acabé de ratificar mi teoría viendo un desfile de niños con uniforme andando por las carreteras de Zanzíbar. Su propensión a la risa demuestra que no importa caminar largas distancias todos los días, desde el amanecer, cuando el destino es el paraíso del colegio. La República de Zanzíbar, que junto a Tanganika forma la República Unida de Tanzania, posee una de las tasas de alfabetización más altas de África.
Aunque hasta en los paraísos más le-j anos surge de pronto la más cercana realidad. Los amables masai de la Tanzania continental que trabajan como vigilantes de seguridad en los hoteles suelen saludar a los españoles con un alegre: -¡Hasta luego, Lucas!

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