San Francisco turismo Archive

Haight-ashbury


EL FLOWER POWER DE HAIGHT-ASHBURY.
Entre el Golden Gate Park donde el Museo de De Young obliga a hacer una parada para apreciar el arte norteamericano de los siglos XVII a XXI- y Castro, se encuentra un barrio con personalidad e historia de petícula: Haight Ashbury. Su nombre deriva de la intersección de las calles Haight y Ashbury que, en 1960, fueron escenario del Flower Power norteamericano. Si bien ya no lo habitan los hippies de antaño, aún conserva algunos comercios que remiten a aquellas épocas, perfectamente retratadas en Pasaporte a ¡a locura (1968). Protagonizada por el entonces joven Jack Nicholson, la película dirigida por Richard Rush recorre los días en que la marihuana perfumaba las calles por las que circulaban camionetas grafiteadas y hombres y mujeres con cabelleras larguísimas, remeras batik y ropa que ahora es vintage. Hoy, una juventud abúlica que espera a Godot sentada en las veredas reemplazó la colorida presencia de los hippies. De ellos quedan las ideas, los coloridos murales, las calcomanías con el símbolo de la paz en las ventanas y las casas victorianas pintadas con tonos psicodélicos. Hay algunos locales dignos de ser visitados. La librería anarquista Bound TogetherBooh, donde se pueden encontrar desde biografías y libros sobre esta corriente política hasta panfletos, CD y poemas relacionados con la filosofía ácrata. Quienes quieran perderse en la historia de la moda pueden sumergirse en Retro City, una inmensa tienda vintage en la cual las prendas -en perfecto estado y a precios irrisorios- se despliegan en prolijos percheros organizados por década. La última parada es para Red Victorian. Este café “de la paz” y bed and breakfast, que fue lugar de intercambio de ideales en la mencionada década, sigue funcionando como punto de encuentro de librepensadores y soñadores de todas partes que discuten cómo mejorar el mundo café mediante.

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La carcel de alcatraz


DE CÁRCEL DE MÁXIMA  SEGURIDAD A PARQUE NACIONAL.
“Si desobedece las reglas de la sociedad, lo mandan a prisión. Si desobedece las reglas de la prisión, lo mandan con nosotros. Alcatraz no se parece a ninguna otra cárcel de los Estados Unidos. Aquí, cada recluso es confinado en soledad, en una celda individual… Usted no tiene permitido leer periódicos ni revistas de actualidad; su conocimiento del mundo exterior será lo que nosotros le digamos. A partir de hoy, su mundo será sólo lo que ocurra en este edificio.” Éstas fueron las alentadoras palabras que dirigió el guardia de la prisión al recluso Frank Morris (Clint Eastwood) en la película Fuga de Alcatraz. Su trama relata la única huida exitosa -de los 14 intentos que registra la historia del peñón- de Morris y los hermanos Anglin, quienes escaparon usando impermeables como flotadores en 1962. El director de cine Johnny Lee promete develar su paradero en su próxima película: Alcatraz Prison Escape: Deathbed Confession. Desde el muelle 33 parten los ferrys que, a sólo 12 minutos de navegación, permiten descubrir cómo era la vida en la cárcel más segura de los Estados Unidos. Ubicada en la pequeña isla homónima que asoma en el centro de la bahía de San Francisco,T^JaoíkA^. funcionó desde 1934 hasta 1963, cuando cerró por problemas presupuestarios. Luego fue tomada por un grupo de activistas nativos, que quisieron hacerla su propia tierra. Esta utopía duró hasta 1971. Desde 1972, forma parte de la Zona de Parques Nacionales Golden Gate, y la cárcel funciona como museo. Un par de auriculares inalámbricos guía a los visitantes entre las celdas que encerraron al gángster Al Capone. Además de buenas historias, la isla regala inmejorables vistas de San Francisco, una de las ciudades más libres del planeta, característica que se remarca cuando se la ve detrás de los barrotes.

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Union square


DE COMPRAS EN UNION SQUARE.
Este pulmón verde rodeado de las tiendas más famosas de los Estados Unidos fue el punto de partida que eligió Hitchcock para su película Los pájaros, unthriller satírico que se sitúa en la San Francisco de los 60. En la tienda de mascotas Davidson’s, en la Union Square comienza a tejerse la historia de amor entre la señorita Melanie Daniels (Tippi Hedren) y el abogado Mitch Brenner (Rod Taylor), quien busca una pareja de pájaros amantes como regalo de cumpleaños para su hermana. (Allí también se da el primer indicio de los ataques que sobrevendrán después de que una inusual bandada de pájaros sobrevuele el monumento al Almirante George Dewey’s.) Melanie maneja cien kilómetros hasta Bodega Bay en busca de Mitch. En aquel pequeño pueblo que se levanta al norte de San Francisco, sobre la costa del Pacífico, vive la madre del protagonista. Y allí acontecerán las inexplicables agresiones perpetradas por gaviotas que guían el argumento de la película. Hoy, Union Square es cita obligada para quienes quieran hacer shopping de marca en tiendas como Macy’s, Victoria’s Secret, Bhomingdaíe’s, Saks Fifth Avenue, y las europeas Louis Vuitton y Doke (f Gabbana, entre otras. Los fanáticos de los jeans tienen una cita en el local de Levi’s. Inmensa, esta sucursal rinde culto a la ciudad de origen del creador de los pantalones más populares del mundo. Sus percheros muestran los mejores diseños de la marca -atención, compulsivos- y, además, ofrece la posibilidad de que cada cliente cree su propio modelo a medida. Sede de galerías de arte que ofrecen desde picassos hasta warhols, este punto neurálgico que se encuentra activo las 24 horas es terminal de las principales líneas de tranvías que recorren la ciudad.

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Little italy san francisco


TOUR GASTRONÓMICO EN LITTLE ITALY.
“Un Black Jack Doble”, ordena el detective Nick Curran (Michael Douglas) al barman del Tosca Cafe (242 Columbus Ave., North Beach) mientras intenta atar cabos en la investigación de un brutal crimen cuya principal sospechosa es la seductora Catherine Tramell (Sharon Stone). Famoso por su barra de caoba, su rockola que amplifica las voces de Frank Sinatra y de Enrico Caruso y su capuchino elaborado con chocolate GhirardeUi, este bar es también el elegido por Robert De Niro, Angélica Huston, Meg Ryan y Johnny Depp, entre otros actores. Sin embargo, Tosca Cafe es sólo uno de los tantos cafecitos que caracterizan este barrio, conocido como Little Italy custodiado por la , una torre de estilo art déco que se erige en lo alto del barrio de Telegraph Hill Conocer North Beach implica realizar algunas paradas gastronómicas. Pruebe un capuchino preparado con granos recién tostados en Caffe Roma y acompáñelo con una trufa de chocolate de XOX. Si prefiere lo salado, nada como la f ocaccia de Liguria Bakery o una porción de pizza amasada en el momento y decorada con olivas californianas en Cinecittá. El último esfuercito lo merece Victoria Pastry, que desde 1914 elabora tradicional pastelería siciliana.
A diferencia de cualquier destino norteamericano, aquí difícilmente encontrará locales de comidas rápidas. En San Francisco, sólo se consumen productos orgánicos de estación y de la zona. Para comprobarlo, acerqúese a la costa por la calle Market hasta el Ferry Building. Este histórico edificio de 1898 aloja exclusivos comercios gourmet. Visítelo los martes, jueves y sábados por la mañana, cuando en sus alrededores se monta el Farmers Market. Las frutas y verduras, expuestas como si se tratase de una galería de arte natural, son dignas de admiración.

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Comprar en chinatown


PEQUEÑA Y GRAN CHINATOWN.
No hay mejor escenario para filmar una persecución policial que el barrio chino. Si no, corrobórelo viendo las escenas de Límite: 48 horas. Entre faroles de papel rojo, carteles de neón escritos en mandarín y callejones sin salida, el detective Jack Cates Nick Nolte) y el timador Reggie Hammond (Eddie Murphy) intentan encontrar a dos peligrosos criminales. La tarea no será fácil en este laberinto que alberga la segunda comunidad china más grande del mundo fuera de su país. Quienes la visiten no deben pasar por alto la Grant Avenue, donde se pueden encontrar chucherías, carteras imitación y herboristerías en las que preparan poderosas medicinas naturales. Stockholm Street no es apta para aprensivos. En esta calle, se aglutinan los locales que venden “productos frescos”. Más que frescos, vivos. Desde peces que intentan nadar en atestadas cubetas de plástico hasta extraños bichos que se mueven en masa, la oferta chinesca se anuncia para paladares valientes. Póngalo a prueba en Kan’s.
No se vaya sin descubrir el secreto de las galletitas de la fortuna, cuya masa encierra un mensaje de la buena suerte. Asómese sin miedo a la pequeña fábrica ubicada en la calle Ross Alley. Asústese si toma una foto sin permiso: a los amigos de ojos rasgados no les gusta ser digitalizados. Finalmente, observe un partido de ajedrez en el parque Port Smouth Square. Preste atención a los participantes: son capaces de soportar todo el partido en cuclillas sin acalambrarse. Un chino.

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California san francisco


ANTES DEL TEMBLOR.
“Dejé mi corazón en San Francisco. Desde lo alto de una colina, me llama a estar donde los pequeños tranvías trepan hacia las estrellas. La niebla de la mañana puede enfriar el aire. Mas no me importa. Mi amor espera en San Francisco, sobre el mar azul y ventoso.” Este fragmento de la canción “I fell in love with San Francisco” se escucha de la boca de la cantante Mary Blake (Jeanette MacDonald), protagonista de la película de 1936 titulada con el nombre de la ciudad. San Francisco relata la historia de amor entre Mary Blake y el empresario Blackie Norton (Clark Gable) a comienzos de 1906, en pleno apogeo económico de este condado californiano que se detecta en la costa oeste de los Estados Unidos. Entonces, la ciudad hervía por efecto de la Fiebre del Oro, e inmensas casas victorianas comenzaban a ocupar el paisaje de colinas -que los tranvías escalan desde 1873-. La novela rosa se quiebra con un hecho real que sacudió a San Francisco: el terremoto que la demolió casi por completo en 1906. Del final sólo adelantaré una obviedad: la ciudad volvió a ponerse de pie, y la relación entre MacDonald y Gable… Hasta acá llego.

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El valle de napa


TREN A LAS UVAS.
El programa es por el día: salir de San Francisco con destino a los viñedos de Napa Valley
para recorrerlos en el exclusivo Wine Train. POR CONNIE LLOMPART LAIGLE. FOTOS DE EUGENIO MAZZINGH.

Cada año, más de cuatro millones de devotos del vino llegan a esta tierra prometida que se detecta a 80 km al noreste de San Francisco. Su popularidad la ubica en el segundo puesto de destinos turísticos más visitados de California después de Disneyland. Y podría decirse que en algo se asemejan. Napa Valley es algo así como un parque de diversiones para gourmets. Con el objetivo de que los visitantes se concentren sólo en el vino, los vecinos de Napa reflotaron una antigua línea de ferrocarril -construida en 1864 por Samuel Brannan, primer millonario de San Francisco, para portar a sus huéspedes a su balneario en Ca toga- e inauguraron, en 1989, el Wine Train. Una locomotora de 1910 arrastra la larga fila de vagones-restaurante en los que los pasajeros disfrutan de una serie de platos, maridados con vinos de la zona, y del paisaje que pasa veloz a través de los ventanales. El rito se completa con la visión de las tierras onduladas en las que impera el orden de los viñedos, un tapiz de uvas Chardonnay y Cabernet Sauvignon, sobre todo. Según el itinerario que se elija, el tren para en una de las bodegas, donde los pasajeros pueden degustar los vinos e interiorizarse de los pormenores de la vitivinicultura de esta región califor-niana, que alberga más de 200 firmas. No importa cuántas copas fueron cayendo a lo largo del viaje; lo único que queda por hacer es subirse al ferry que lo devolverá a San Francisco.

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Turismo en estados unidos


BELLEZA POCO NATURAL. Las algas, los microbios y los camarones de agua salada en las lagunas salobres en el sur de la Bahía de San Francisco (arriba) crean una pintura abstracta de colores brillantes. El objetivo de los proyectos de rehabilitación es devolver partes de esta región productora de sal a un ecosistema natural de pantanos.

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El puente golden gate


Impresiones que perduran:
A los siete años atravesé el Puente Golden Gate de San Francisco por primera vez. Al ver las torres art decó supe que había cruzado el portal a otro mundo. Desde mi departamento en los suburbios, me sentía como la peregrina medieval en el grabado Flammarion que mira más allá de la Tierra para ver un universo deslumbrante. La imagen se quedó conmigo. Veinte años más tarde me mudé a San Francisco.

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Hotel mandarín oriental


Mandarín Oriental, San Francisco. Un verdadero lujo asiático en Occidente. El mejor y más alto de la ciudad, posee restaurantes premiados, atención exclusiva y toda la moderna distinción que caracteriza a la cadena.

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