Grandes ciudades del mundo Archive

Ría de Bilbao, dos orillas, trece puentes


Via comercial y sede de una pujante industria, la ría de Bilbao también ha separado dos orillas muy diferentes. Sus puentes (en la foto, el del Arenal), a la vez que lazo de unión entre ambas, se han convertido en auténticos referentes urbanos.

Etiquetas: ,

Paesine, sueños de piedra


Aunque parecen obras de arte, ningún pintor ha intervenido en su creación. Las piedras paesine (“paisajes”, en italiano) son caprichos de la geología admirados desde hace siglos

Etiquetas: ,

Arquitectura en barcelona


El genio por dentro.
Para el 150 aniversario del nacimiento de Antoni Gaudí visité sus construcciones en Barcelona. Llamé a personas que estuvieran viviendo o trabajando en las creaciones de Gaudí. Muchas abrieron sus puertas y compartieron conmigo más que la maravillosa arquitectura que yo había visto en libros. Me dieron una visión de lo que se siente vivir en una casa de 100 años de antigüedad construida por un genio. -Tino Soriano, fotógrafo.

Etiquetas: ,

Turismo en shanghai


Me encuentro con Gao Lele, sobrina de mi esposa, en la estación del metro South Huangpi Road en una tarde con llovizna en Shanghai. Nuestra misión: encontrar un regalo de aniversario para Elizabeth, la mujer con quien me casé en Estados Unidos, mi país, hace 25 años. Tengo 10 días, y esta es sólo una de las excursiones de compras que he planeado junto con la familia de mi esposa (enorme, vital e ingeniosa) . El plan parece infalible: ellos conocen la ciudad y a Elizabeth. Esto debe ser fácil.
“¿Qué buscas?”, Lele me pregunta en un inglés fluido pero que denota poca práctica. Hace unos días, Lele -de 32 y casada durante cinco años- me mandó un mensaje electrónico haciéndome tres propuestas para la salida de compras de esta tarde, anexando los mapas digitales respectivos. Como mucha gente del moderno Shanghai, Lele, quien trabaja para una empresa multinacional, está totalmente actualizada. “No estoy seguro de qué comprarle; ya sabes, es muy quisquillosa”.
Lele frunce el ceño. ‘Todas las mujeres lo son”, contesta con aspereza. Tras revisar rápidamente sus mensajes en su iPhone, me lleva hacia el inmenso bazar que es Shanghai.
Cada ciudad, desde luego, es una especie de arena multifuncional para actividades políticas, financieras, culturales, incluso espirituales. Pero algunas se especializan. Por ejemplo, Washington y Brasilia son capitales eminentemente políticas; Kioto existe para la cultura, la Meca para la religión, Las Vegas para el esparcimiento. Pero Shanghai es, esencialmente, un centro comercial. Y así ha sido siempre en esta abarrotada ciudad ubicada en la orilla del río Huang-pu. “Tradicionalmente, gente de todos los puntos de China ha venido a hacer sus compras aquí’, me explica un comerciante local. “Shanghai hace toneladas de cosas para vender”. Después de que se suscribieran los acuerdos en el siglo XIX, las principales casas comerciales de Europa y Estados Unidos también se lanzaron. Dejaron atrás un legado de arquitectura posvictoriana y art decó (y una reputación de decadencia) que sigue influyendo en la identidad de la ciudad.
Incluso durante la Revolución Cultural, la gente seguía viniendo a comprar en los apenas üurninados pasillos de la Tienda de Departamentos Número 1 de Shanghai.
Desde entonces Shanghai se ha transformado. Ostentosos rascacielos modernos (como el Centro Financiero Mundial de Shanghai) han aparecido como hongos por doquier, arrasando con antiguos vecindarios. Ha surgido un nuevo espíritu de riqueza y sofisticación. Ahora apenas puedo distinguir a la ciudad que vi por vez primera en 1988.
Esta noche, mientras Lele y yo nos abrimos paso por los corredores de Almacenes Pacificques, los precios son negociables. Por desgracia, las normas generales del regateo -como ofrecer una tercera parte del precio inicial que pide el vendedor- son inútiles porque ese precio inicial varía muchísimo, depende de lo atrevido que sea el comerciante.
Aprendí a lidiar con eso a principios de la semana. Yen Fan, otra pariente de mi esposa, me llevó al mercado de Dongtai Road para mostrarme su táctica de regateo. Los puestos de Dongtai se especializan en “antigüedades” chinas para los extranjeros -jarrones “antiguos” verde celedón, muebles “prerre-volucionarios”, artefactos surtidos de la “era de Mao”, todos de reciente fabricación en serie y envejecidos artificialmente para simular originales auténticos. En Huaihai Road, que Shanghai reivindica como el gran mercado de China, parece más fuerte que nunca. “Empecemos por aquí”, anuncia Lele mientras me lleva al departamento de bolsas y accesorios. Abundan las superficies brillantes, al igual que las etiquetas de precios caros. “Sólo vengo aquí para ver -me comenta-, luego salgo a las calles cercanas a comprar algo similar”.
Lele me explica que Huaihai Road, al igual que otros distritos de tiendas departamentales como Nanjing Road y Xujiahui, está rodeada por calles llenas de tiendas y boutiques más pequeñas. Tienen nombres como Skylight Shop, Riot GRRLy la Dote de Madame Mao. “La calidad quizá no sea tan buena. Pero el precio puede ser mucho más barato; si sabes regatear”, agrega Lele.
¡Oh, regatear! Habilidad indispensable para cualquier comprador en Shanghai. Aquí fuera de los almacenes, los supermercados, los centros comerciales de lujo y las bouti-

Etiquetas: ,

Vacaciones en japon


Nada de perdidos en Tokio.
Fue en Tokio donde tropecé con la “rocola” más genial que haya conocido. Era un diminuto bar cerca de Shibuya, las paredes amontonadas hasta arriba con discos de vinil de la vieja escuela. Con un whisky Suntory en la mano, entregué mi elección musical al dj, una copia de Cheap Trick at Budokan. Todo el mundo, estadounidense y japonés, golpeó su asiento cuando apareció “I Want You. You Want Me”. Nada se perdió en la traducción.

Etiquetas: ,

Ciudades grandes del mundo


Crecí en Montreal, una ciudad que moldeó mi vida y mi visión del mundo, y que me habla como ningún otro lugar lo hace. Las metrópolis hacen eso. Son el latido del planeta, el motor del comercio, el campo fértil para la imaginación. Emprende un viaje y lo más probable es que empiece o termine en una ciudad, o pase a través de una. Por donde lo quieras ver, ahora vivimos en el Siglo de la Metrópoli, en donde nuestros centros urbanos dominan el cómo vivimos (y viajamos) como nunca antes en la historia.
En los últimos 20 años la población urbana en los países en desarrollo se ha disparado a tres millones de personas por semana. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y en las últimas tres décadas, el número de habitantes urbanos se ha duplicado a 3.3 billones. Para el 2030, dos tercios del mundo vivirán en ciudades (70 por ciento de los habitantes de Norteamérica, Europa y Latinoamérica ya viven en ciudades). Los motores de este crecimiento meteórico se encuentran del otro lado del mar. India tiene 40 ciudades con más de un millón de habitantes, algunas ciudades chinas están creciendo a una tasa del 10 por ciento anual y se espera que la población urbana de África se duplique en 2050. Dentro de seis años, Nueva York ya no estará dentro de las cinco ciudades más grandes del mundo, que muy probablemente serán: Tokio, Dacca, Mumbái, Sao Paulo y Delhi.
Una gran ciudad no se define por su tamaño. Tenney Minnesota, con sólo cinco habitantes, entra dentro de la clasificación técnica de ciudad. La ciudad más grande del mundo, Tokio, tiene una población de 35 millones, la misma que todo Canadá. No, una gran ciudad es aquella que emana urbanidad, eso intangible que se deriva de su propio ADN: ¿cómo es?, ¿dónde está?, la manera en la que nos sorprende y nos hace vibrar, lo que produce, el día a día y el cómo se engancha con el resto del mundo, y la expresión de su gente, lo que toman de su ciudad y lo que le dan a cambio. Claro, es la gente la esencia del alma y del espíritu de una ciudad. En las siguientes páginas, te presentamos cuatro ciudades que amamos y que sin lugar a dudas emanan urbanidad. Cada una fue elegida porque expresa, sin menospreciar sus demás cualidades, un rasgo fuerte que también es clave para su personalidad: Sídney por su comida, Londres porque es una urbe sublime para recorrerla a pie, Shanghai por su obsesión con las compras y Montreal porque simplemente sabe cómo ser maravillosa.

Etiquetas: ,

« Página anterior