Grandes ciudades del mundo Archive

De compras por Houston


 Houston

DE COMPRAS
Para salir de compras en Houston hay múltiples opciones.
El complejo más grande es la Gallería, un enorme centro comercial de varios niveles, dentro del cual es muy fácil perderse. En cada nivel docenas de tiendas y boutiques donde pueden encontrarse todas las grandes marcas de ropa y accesorios, como Armani, Levi’s, Neiman Marcus, Saks, Banana Republic, Macy’s, Luis Vuitton y Sephora, entre muchas otras, además de una variedad de cafés y restaurantes, una librería y perfumerías. Parte de un nivel está ocupado por una pista de hielo para patinar, y uno puede hacer una pausa en su recorrido, asomarse por el balcón y observar a la gente dando vueltas y haciendo una que otra maniobra sofisticada sobre el hielo. La zona sobre el Montrose Boulevard ofrece muchas tiendas de antigüedades y cafés, la mayoría dentro de las tradicionales casas de madera típicas de esa región. A lo largo de la calle Westheimer, entre las calles Woodhead y Montrose, se encuentran más tiendas de antigüedades, además de boutiques de ropa vanguardista, salones de belleza, tiendas de discos y librerías. Las zonas residenciales de River Oaks y Rice Village también ofrece múltiples opciones para compras, además de varias galerías de arte con exposiciones y obras a la venta. La zona céntrica del Downtown, sobre todo en el Skyline District, también esconde una serie de túneles entre los grandes rascacielos y hoteles que albergan muchas tiendas y boutiques, abajo del Houston Center (Calle Lámar esquina con San Jacinto), por ejemplo, en donde el aire acondicionado le permite al cliente recorrer tiendas hasta el cansancio pero sin ceder a las veleidades del tiempo.

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La estética mudéjar


Los procesos de conquista, unidos al estatuto mudejar, permitieron la ocupación de ciudades islámicas de proporciones y calidad constructiva muy superiores a las limitadas villas del norte peninsular. Además, los cristianos arabizados aseguraron de forma ininterrumpida el funcionamiento de estas poblaciones (aunque estuvieran recluidos en las morerías).
Esta evolución urbana se inscribe dentro de la óptica comprensiva que denominamos mudejar: sólo así se explica el sincretismo de funcionamientos y habitabilidad que no responde en exclusiva a los parámetros de una ciudad cristiana y que, por supuesto, se aleja de las normas de convivencia islámica. Son lugares donde las arquitecturas románica o gótica eran formas exóticas, aunque el hecho de que estas hayan perdurado más sobre el caserío histórico impidan comprender correctamente la trama urbana hoy en día.
Por lo demás, la división por barrios diferencia a las distintas etnias y culturas que allí confluyen y prestan su individualidad a las mismas. No nos encontramos sólo con morerías o juderías: también los grupos cristianos se diferencian atendiendo a su origen -por ejemplo, los francos llegados con la reconquista del norte de los Pirineos-; a sus agrupaciones profesionales -gremios de artesanos-; o a su ritual religioso. En este sentido, los mozárabes obligaron a dividir la ciudad de Toledo en parroquias de rito romano -instituido por la influencia cluniacense- y de rito propiamente hispano o mozarabías. El modo autóctono se mantuvo hasta que el cardenal Cisneros unificó la Iglesia española a finales del siglo XV aunque él mismo construyó la capilla de la catedral de Toledo donde sigue celebrándose a diario este curioso ritual medieval.
En cuanto a las edificaciones de estas nuevas ciudades, abundan sobre todo las iglesias. Se trata de proyectos realizados con cierta rapidez para atender a la población cristiana, aunque posteriormente fueran enriquecidas o transformadas. Era fundamental contar con la mano de obra cualificada de cada zona geográfica, lo que posibilitó el desarrollo de la arquitectura mudejar frente a otras propuestas estéticas medievales -románicas o góticas-, elaboradas exclusivamente por profesionales procedentes de otras
partes de Europa y que necesitaban tiempo para formar equipos de trabajadores expertos. De ahí que sólo catedrales y edificios concretos renunciaran a la estética mudéjar.

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Estilo mudéjar


Por otro lado, el reino nazarí de Granada fue una referencia constante en los flujos culturales, intensificados más o menos según los contactos políticos y amistosos que sostenían ciertos monarcas. El caso de Pedro I y las semejanzas de su palacio sevillano con el de los Leones, en la Alhambra, de Mohamed V nos sirve como ejemplo de tal intercomunicación. Cuando, en 1492, la conquista de Granada puso fin a la presencia de estados islámicos en la Península, el arte de síntesis llamado mudejar era ya un vocabulario común, al margen del origen étnico, religioso o territorial.
Pero retrocedamos otra vez en el tiempo. En 1212, la batalla de las Navas de Tolosa supuso el fin del dominio al-mohade -que, con sus peculiares conceptos religiosos, dificultó la convivencia y alentó las tensiones migratorias ya comentadas- y la conquista escalonada del valle del Guadalquivir: Córdoba(1236), Sevilla (1248) y Algeciras (1344), completando el espacio andaluz medieval cristiano. A la vez, en la zona oriental se definía el reino nazarí de Granada, integrado en la monarquía castellana a fines del siglo XV
Los avatares históricos de la Reconquista marcan cuatro centros artísticos mudejares: las tierras del valle del Duero, la ciudad de Toledo, el Reino de Aragón y la Andalucía del Guadalquivir y el Reino de Granada. Cada uno tenía sus características, aunque con elementos y formas de expresión artística comunes: la estructuración de las ciudades, la utilización de ciertos materiales y técnicas precisas y la definición de espacios arquitectónicos.

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Arte mudéjar


Por añadidura, aquellos que quedaron en tierras de Andalus comenzaron una emigración pausada y continua hacia los reinos cristianos, que aumentó con la posterior intransigencia de los almohades. Es más, tras la llegada de estosen 1148,los expulsados por los almorávides serían autorizados a regresar a la Península, noticia recogida en la Crónica de Alfonso VII:”[…] en aquel tiempo, muchos miles de peones y jinetes cristianos, con su obispo y gran parte de los clérigos, que fueron de la casa real de Alí y su hijo Taxufín, atravesaron el mar y vinieron a Toledo”. La nueva migración hacia tierras cristianas procede ahora, pues, de los centros urbanos más significativos del norte de África.
Pero no sólo se trasladaron los mozárabes a las zonas cristianas. Las condiciones de conquista, sobre todo en el bajo Guadalquivir, supusieron la migración de musulmanes hacia territorios aún islámicos (Granada) o a los reinos del norte peninsular. Un documento del rey Pedro III de Aragón, expedido en 1285, ofrecía beneficios económicos a los repobladores infieles que se asentaran en sus territorios. Efecto del mismo fue la constitución de la morería de Teruel.
Estos movimientos de población de distinta cualidad aportaron propuestas estéticas contemporáneas a su momento histórico y sirvieron para vivificar el debate artístico en los lugares donde se asentaron. Además, principalmente tras la conquista del valle del Guadalquivir y ciudades como Córdoba o Sevilla, las edificaciones islámicas jugaron un papel importante como modelos. No sólo los grandes monumentos, sino toda la arquitectura civil, habitada por repobladores cristianos, como había sucedido en Toledo.

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Exportación de piña


El Gobierno quiere que se exporten nuevos productos como la piña.
En Ivirgazama conocemos a Adrián Flores, de 3 8 años. Nos cuenta cómo los policías le sacaron de su casa en plena noche, le pegaron, devastaron su hogar y asustaron a los niños. Adrián constituye un problema, pues es -mej or dicho, era- cocalero. Como la casi totalidad de los 20.000 campesinos de laregiónha destruido sus campos a cambio de una indemnización de 2.500 euros por hectárea. Ahora crecen plátanos, pinas y granadillas en las 1,5 hectáreas situadas detrás de su cabana de bambú. El Gobierno quiere que exporten estos productos, pero Adrián está enfadado. Cultivar la coca es fácil, da tres o cuatro cosechas anuales, y además no requiere ni abonos ni pesticidas. Así ganaba 3.000 euros al año. Y desde que todos cultivan la pina, los precios han caído en picado.
-Esto es la ruina, sin la coca no podemos sobrevivir-se lamenta Adrián.
Estima que el 90 por ciento de los co-caleros han comenzado de nuevo aplan-tar el arbusto prohibido por pura desesperación. Dentro de algunos meses, las plantas serán tan grandes que los satélites las descubrirán. ¿Y después?
El coronel se encoge de hombros. La ley exige la “detención automática”, el encarcelamiento de cualquiera que tenga productos de esa planta. ¿Meterá en prisión a la mayoría de la población?
-No llegaremos a esos extremos -me responde Cruz colocando sus gafas.
Evo Morales, el líder de los cocaleros, no comparte tal opinión. Ante un grupo de campesinos presenta la visión de una auténtica industria de la coca que produciría dentífricos, harina y medicamentos para el mercado mundial.
-Si en Estados Unidos existieran leyes más severas, no tendrían problemas con la cocaína. ¿Por qué vamos a sufrir nosotros sólo para que unos cuantos gringos celebren en Washington sus éxitos en la lucha contra la droga?
En la cárcel de Chimoré vemos el resultado de la campaña. Acaban de ingresar a Elias, de quince años, detenido con unas hojas de coca. Su mirada llorosa recorre los barrotes, los presos sentados en el suelo, las celdas habitadas por mujeres y niños que viven con sus madres, pues de otra manera no tendrían hogar. Algunos reclusos animan al “nue-vito”; una mujer le da un pañuelo para secarse las lágrimas. Fuera, los guardias juegan al fútbol con los prisioneros. Todos son campesinos: en esta cárcel no hay criminales, ni armas ni drogas.
La mayoría pasará años encerrados, pues no sólo el fiscal no tiene la obligación de demostrar su culpa, sino que la ley 1.008 obliga a los presos a aportar pruebas de su inocencia. Al lado se construye un nuevo edificio para acoger a más reclusos.
-Es una necesidad -comenta el coronel Cruz-. Venceremos.
Volvemos al Altiplano para visitar la legendaria ciudad minera de Llallagua, rodeada de montañas grises y arrugadas como un rostro cansado. El mes pasado, cuatro mineros perdieron la vida en un desprendimiento de rocas; cada año, una veintena muere así.
Avanzamos, a veces a gatas, por una galería angosta, baja y oscura. Cuesta respirar su aire, que huele a excrementos y sudor. Antes, dice nuestro guía Antonio, existía una ventilación. Antes. Desde 1900, cuando deparó una fortuna a su descubridor, Simón Patino, Siglo XX alimentó a media Bolivia.

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Hojas de coca


La guerra contra la coca llena las prisiones de mujeres y niños.

Control policial en Chapare, una tradicional región cocalera. La nueva ley exige el encarcelamiento inmediato de cualquier persona que posea unas cuantas hojas.

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Lluvias torrenciales


Son 170 días de heladas y tres meses de lluvia al año.

Nos adentramos en el Altiplano, que se extiende a 4.000 metros de altitud entre dos ramas de los Andes: las cordilleras Central y Occidental. Es plena estación de lluvias, hace viento y el frío es cortante. Paramos en Comanche, un pueblo típico con casas de barro y calles cubiertas por el lodo. Llueve sin interrupción. Hombres, mujeres y niños llevan sandalias de plástico, ¿cómo aguantan el frío?
La oveja muerta en la cama de Pedro Condoris no lo soportó. Durante una noche tormentosa, sus piernas flaquearon
y cayó al suelo helado. Pedro, alarmado por los balidos, la metió en su cama para que entrara en calor. En vano. Aunque podrá aprovechar la carne, hubiera preferido vender el animal vivo. Para evitar pérdidas así necesita cubrir el corral con un toldo de plástico que cuesta 30 euros, un lujo fuera de su alcance. No obstante, la gente sabe sobrevivir en el Altiplano, con 170 días anuales de helada, tres meses de lluvia constante y nueve de sequía. Algunos padres esperan cinco años hasta dar un nombre a sus hijos: demasiados mueren antes. Pero los indios aymará resisten.
Incluso han sobrevivido a la “Revolución Verde”, impulsada por extranjeros sabelotodo. Pedro cuenta que existían más de 15 0 variedades de patatas en el Altiplano. Cada campesino sembraba al menos doce para asegurarse contra las heladas, los bichos o la sequía. Pero los “expertos” les convencieron de plantar sólo una variedad holandesa, que necesitaba abono y pesti-cidas. Las consecuencias fueron cosechas escasas, campesinos endeudados y un suelo agotado.
Ahora recurren a su propio ingenio. Víctor Huaynaco, por ejemplo, cultiva verduras en fosas protegidas contra las heladas y utiliza los excrementos de las vacas como combustible. Sus ingresos anuales aumentaron de 200 a 1.200 euros. También ha renacido el orden estricto de los tradicionales ayllu (la administración colectiva de los pueblos). Su mallcu (jefe) es Huaynaco, que hace tiempo flageló públicamente a la autoridad estatal del pueblo, el alcalde. No quiere decirme por qué, eso no importa a los de fuera.

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La ciudad de La Paz


A 3.800 metros de altitud, La Paz vive a cámara lenta.

La ciudad recauda en impuestos tres millones de euros anuales, poquísimo incluso para Bolivia. Hace poco, la Administración hizo plantar árboles. Pues bien, al día siguiente habían sido robados, con la tierra incluida. Paredes quiere construir un Ayuntamiento, el primer parque del municipio y un estadio de fútbol. Pero antes habría que exterminar la rabia, contagiada por algunos de los 100.000 perros que viven aquí. La enfermedad también amenaza el mercado, el mayor del país y quizá del continente.
Hablamos del mercado 16 de Julio, que se extiende a lo largo de 30 manzanas -es decir, seis kilómetros- y ofrece un surtido tan amplio como increíble: desde tornillos oxidados hasta supuestos órganos humanos. Si te roban el coche en La Paz, puedes venir aquí a recomprarlo.
Unos kilómetros más adelante se promete la salvación y se queman palomas en una hoguera. Mientras los fieles rezan, el sacerdote nutre el fuego con aceite de oliva virgen. Son miembros de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal. Su fundador, ya fallecido, fue un campesino peruano, un tal Ezequiel Ataucusi Gamonal, que se tomaba por la tercera encarnación del Espíritu Santo, después de Moisés y Jesús. Sus discípulos interpretan la Biblia al pie de la letra, respetan el sabbath y aborrecen el alcohol, el adulterio y el divorcio.
¿Por qué tantos abandonan la Iglesia católica? Oficialmente, hay 220 sectas “evangélicas” en Bolivia, pero parecen pocas: nos topamos por doquier con in-tegristas cristianos. Según algunos expertos, Sudamérica pronto dejará de ser mayoritariamente católica. Pueblos enteros dan la espalda a sus párrocos, dejan de celebrar laNavidad,expulsanalos vendedores de cerveza y juran resistir a cualquier corrupción. Por otro lado, estas iglesias se conocen popularmente como “sectas del Pentágono”, pues algunas han recibido el apoyo de un Estados Unidos empeñado en combatir la “izquierdista” Teología de la Liberación. Estos grupos rechazan cualquier crítica a las autoridades: para ellos, todo lo que ocurre es la voluntad del Altísimo.

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Bolivia: vivir al borde del abismo


La tercera etapa del viaje por Sudamérica lleva a los reporteros de GEO a Bolivia, el país más indígena y pobre del continente. Allí se encuentran con los estoicos habitantes del Altiplano, habituados a las condiciones más duras, y los campesinos de las zonas subtropicales, que sufren los drásticos efectos de la erradicación de la coca.

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Los arquitectos virtuales de la antigua Segóbriga


Un equipo de ilustradores ha recreado la ciudad romana de Segóbriga, en Saelices (Cuenca), tal y coral era hace 2.000 años. Mientras, los arqueólogos siguen sacando a la luz indicios de su pasado esplendor.

Proculus Spantamicus quería pasar a la historia. Sin duda, este hombre, nacido en la ciudad romana de Segóbriga (en Saelices, Cuenca), sabía mucho de marketing, ya que subvencionó la pavimentación del foro a cambio de perpetuar su memoria en una majestuosa inscripción de 20 metros de longitud. Corría el siglo I después de Cristo, justo cuando la urbe estrenaba su estatus de municipium, concedido en época de Augusto. Spantamicus debió de ser un hombre adinerado que aspiraba al ascenso social por la vía rápida, un ególatra consumado que estampó con letras de bronce, de las que sólo se conserva la impronta, su inmoderado afán de protagonismo. Suautopropaganda coincide con un proceso urbanístico de monumentalización del área forense, que incluía edificios como la Basílica y una sala dedicada a los emperadores julio-claudios. Dos milenios más tarde, los arqueólogos Juan Manuel Abascal, director de las excavaciones, y Charo Cebrián, directora del Parque Arqueológico de Segóbriga, han logrado reproducir este curioso episodio del que fue principal centro urbano de la Meseta durante la época romana. Pero no sólo eso: las campañas arqueológicas de los dos últimos veranos han puesto y descubierto gran parte de ello con su canal de desagüe, una calle de la ciudad. Tara bien se está localizando larq de canalización.
Los investigadores, fieles a la historia, no restituyen lúmenes. Este trabajo sel dejan a un equipo de ilustradores de la empresa española Balawat, que han recibido con todo rigor la ciudad en tres dimensiones.

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