Archivos para septiembre, 2013

Jugando golf en Ciudad de Mexico


 Jugando golf en Ciudad de Mexico

Aquí hay equipos y carritos para rentar o, si lo prefiere, puede caminar este campo diseñado por Percy Clifford, muy accesible, con 18 hoyos en pasto quicullo. Esta es tierra de mucha lluvia donde, por lo regular, la bola corre muy poco, así que se recomienda jugar con winter rules para disfrutar mejor del juego (el golf no es nada fácil como para complicarlo aún más). Vale la pena si es un pegador largo salir de unas marcas más atrás ya que el campo es corto, el yardaje va de 5500 a 6450; para quienes suelen salir desde atrás, el espacio se puede aprovechar para practicar otro tipo de tiros. Es un buen descanso, no tan exigente en distancia pero sí en precisión con greenes algo pequeños que el greenkeeper tiene en buen estado.
La primera vuelta es la más pintoresca ya que este campo tiene la ventaja de estar en medio de un bosque que parece de ensueño, entre ríos que seguramente tendrán un buen número de historias de golfistas que contar y gracias a las que podríamos aprender, por fin, lo que hay que hacer o no para un buen tiro. Puede ser que entre el bosque usted comprenda lo que quieren decir los expertos cuando dicen que el golf se trata de técnica más que de fuerza.
Hay algunos tiros que no son tan obvios, así que le daremos algunas sugerencias por si es su primera vez en este campo: en el hoyo dos, un par 3 de bajada ayuda tirar un fierro menos, el hoyo tres par 5 es protegido por un lago antes del green con el segundo tiro a ciegas para colocar a 120 de green. En la segunda vuelta, en el hoyo diez no se ve el río que cruza a 100 yardas de green, que no es un hoyo muy largo, así que salir con el drive puede significar irse al agua, por lo que sugiero tirarse a medio fairway con un fierro o madera 5, dependiendo de su distancia para dejársela a 130 yardas. En el doce dogleg a la derecha, si como a mí, se le antoja cortar por arriba de los árboles del lado derecho, le advierto de una vez que no vale la pena: le quedará un tiro con un gran árbol enfrente; será posible volver a atravesar si le pide permiso a ese gran guardián para que lo deje pasar: lo mío fue suerte.
Cambiando de tema, si de disfrutar y relajarse se trata, basta con visitar el Spa del hotel: las manos expertas que ahí encontrará, harán maravillas por usted. Uno de los primeros Spas de México que, entre su delicioso menú de tratamientos y masajes, puede ofrecerle un programa que incluye varios servicios y una dieta sana para acompañarlos. Después de uno de estos masajes no queda más que murmurar un agradecimiento de corazón.
Y como en algún momento hay que comer, tendremos que hablar de los restaurantes. Desde las siete de la mañana en el restaurante Terrazas podrá desayunar disfrutando de la espléndida vista y de una rica cocina internacional. Los fines de semana, junto al campo, podrá disfrutar de una comida ligera o de bebidas para relajarse en el Aquarima.
Las instalaciones están adecuadas a la belleza del lugar, así que puede disfrutar el aire libre en la alberca semiolímpica, en las canchas de padel, en el golfito o sus siete canchas de tenis. Usted podrá disfrutar de estas actividades y del golf desde las siete de la mañana; además, puede disfrutar de clases de equitación que el hotel puede coordinarle en el club ecuestre de Rancho Avándaro o simplemente rentar unos caballos para visitar los alrededores. Y si quiere más, Valle de Bravo es el lugar para todo tipo de actividades: motocross, bici de montaña, parapente, hangglidders, veleo, ski en agua, kayak, entre otras muchas.
Los huéspedes también pueden hacer uso diario de la Marina Club, un club privado en el lago donde se puede rentar una lancha con equipo de ski y kayaks. Los fines de semana, ahí mismo, si desea pasar el día junto al agua, hay una palapa que abre de 9 a 5 donde sirven bebidas y botanas y desde la una de la tarde hasta morir.el restaurante índigo sirve comida mediterránea.
Es una escapada que vale la pena darse si visita la Ciudad de México: descanso, naturaleza, relajación y entretenimiento al alcance de su mano.

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Donde comer en Houston


Donde comer en Houston

Variedad para todos
Por contar con una interesante mezcla de etnias, Houston le ofrece al visitante una gran variedad de comida, desde la mexicana, que se manifiesta en pequeños locales que sirven tacos y tamales como Taco Cabana, (500 Dallas Street) hasta grandes restaurantes Tex-Mex, como La Mexicana (1018 Fairview Steet). El Theater District, en el centro de la ciudad, está repleto de restaurantes y bares, muchos de los cuales permanecen abiertos hasta muy tarde. El Aquarium Restaurant (410 Bagby Street) ofrece la observación de peces en el acuario dentro del restaurante mientras se disfruta de platillos de mariscos. Muy divertido para los niños. Para mariscos y comida tradicional norteamericana, está el Post Oak Grill Restaurant (1111 Louisiana Street). Para comer al ritmo de música en vivo, sobre todo jazz, en el centro de la ciudad hay varias opciones buenas. El Sambuca Jazz Café (909 Texas Avenue) ofrece un extenso menú de carnes y mariscos, y diariamente tocan bandas de muy buen nivel. El lugar es enorme pero, por estar dividido en secciones con una iluminación muy sutil, logra crear un ambiente íntimo ideal para parejas. El Red Cat Jazz Café (924 Congress) también ofrece música en vivo, buenas bebidas y comida en un ambiente bohemio.

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De compras por Houston


 Houston

DE COMPRAS
Para salir de compras en Houston hay múltiples opciones.
El complejo más grande es la Gallería, un enorme centro comercial de varios niveles, dentro del cual es muy fácil perderse. En cada nivel docenas de tiendas y boutiques donde pueden encontrarse todas las grandes marcas de ropa y accesorios, como Armani, Levi’s, Neiman Marcus, Saks, Banana Republic, Macy’s, Luis Vuitton y Sephora, entre muchas otras, además de una variedad de cafés y restaurantes, una librería y perfumerías. Parte de un nivel está ocupado por una pista de hielo para patinar, y uno puede hacer una pausa en su recorrido, asomarse por el balcón y observar a la gente dando vueltas y haciendo una que otra maniobra sofisticada sobre el hielo. La zona sobre el Montrose Boulevard ofrece muchas tiendas de antigüedades y cafés, la mayoría dentro de las tradicionales casas de madera típicas de esa región. A lo largo de la calle Westheimer, entre las calles Woodhead y Montrose, se encuentran más tiendas de antigüedades, además de boutiques de ropa vanguardista, salones de belleza, tiendas de discos y librerías. Las zonas residenciales de River Oaks y Rice Village también ofrece múltiples opciones para compras, además de varias galerías de arte con exposiciones y obras a la venta. La zona céntrica del Downtown, sobre todo en el Skyline District, también esconde una serie de túneles entre los grandes rascacielos y hoteles que albergan muchas tiendas y boutiques, abajo del Houston Center (Calle Lámar esquina con San Jacinto), por ejemplo, en donde el aire acondicionado le permite al cliente recorrer tiendas hasta el cansancio pero sin ceder a las veleidades del tiempo.

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El hotel Brighton en Valparaíso


 valparaíso

Yo creo que valparaíso no es más que la terraza del Brighton, sus vistas, algunos amigos, alcohol y tabaco, y un par de libros”, comenta un chileno. A mí me gustaron Valparaíso y el Brighton. Me gustaron los pisco sours mientras miraba la bahía por la tarde. Y me gustaron los perros dementes que pueblan la ciudad: vi cómo uno quería robarle el bolso a una anciana. Ella gritaba: “Perro feo, perro feo, no te saldrás con la tuya”. No estaban jugando.
“Con la idea de celebrar el fin de siglo, nos dirigimos al Brighton de Valparaíso, ese pequeño hotel que cuenta con una terraza realmente inolvidable, una terraza con una gran vista sobre la ciudad y la bahía, un espacio que hoy, con la perspectiva que da el recuerdo, me parece uno de los lugares centrales de mi vida”, escribió el escritor Enrique Vila-Matas en su novela El mal de Montano. En efecto. El Hotel Brighton es una casa construida al más puro estilo Victoriano con cinco Impecables habitaciones, un salón de té, un fantástico bistro y una terraza desde la cual se puede espiar la ciudad. Los cuartos, cada uno distinto, se encuentran muy bien iluminados y están decorados en forma sobria con muebles antiguos de madera.

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Los museos para conocer en Houston


 Los museos para conocer en Houston

El distrito de museos
Toda la cultura a poca distancia
Los museos de la ciudad están ubicados a corta distancia entre sí, en el Museum District. El Museum of Fine Arts of Houston (5601 Main St) abierto de martes a domingo) es uno de los museos más grandes de Estados Unidos y alberga una extensa colección de arte, con obras que datan desde la antigüedad hasta los tiempos modernos. Además de su colección permanente, el museo es también anfitrión de exposiciones itinerantes, organiza cine clubes y conferencias y cuenta con una excelente librería. Afuera del complejo, el Lilli and Hugh Roy Cullen jardín de esculturas es un espacio tranquilo adornado con interesantes obras de varios artistas. El Contemporary Arts Museum (5216 Montrose Boulevard, abierto de martes a domingo) se encuentra en un edificio metálico y consiste en dos niveles de exposiciones temporales, además de una librería con títulos en español e inglés. Este museo presenta exposiciones de artistas internacionales y regionales. El Houston Center for Photography (1441 West Alabama), abierto de miércoles a domingo) alberga exposiciones temporales de fotógrafos internacionales, con un enfoque en temas pertinentes al momento). Otros dos lugares de la zona que merecen la pena visitar son el Rothko Chapel (1409 Sul Ross), esquina con Yupon.

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Houston en fin de año


Houston en fin de año

Houston es la cuarta ciudad de Estados Unidos por su tamaño y tiene todo para ofrecerle al visitante: una selección extensa, casi delirante, para hacer compras, con grandes complejos o malls en donde se encuentra un increíble desfile de las tiendas más exclusivas del mundo; una interesante serie de museos, localizados convenientemente dentro de un solo distrito; calles forradas con tiendas de antigüedades, cafés y restaurantes, en los que se sirve una ex-
celente variedad de comida internacional; buena música en vivo, sobre todo de jazz; excelentes hoteles, bonitos parques y lugares a su alrededor para visitar, como el fascinante centro espacial Lyndon B. Johnson, a sólo una hora de distancia, y el campo de batalla, museo y monumento de San Jacinto, donde el estado logró su independencia cuando el ejército de Sam Houston derrotó a las tropas de Antonio López de Santa Ana en el año 1836.

 

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Las costumbres del norte de México


Las costumbres del norte de México

La comida en el norte tiene una bien merecida fama de ser sencilla y deliciosa. Lo que ofrece, principalmente, son carnes asadas. Pero la variedad de cortes y sus posibles combinaciones siguen moviendo al asombro. Los restaurantes tradicionales de carne asada son la opción obligada para cualquier viajero que visite Juárez por vez primera; sin embargo, también están otras ofertas gastronómicas que se ajustan a la perfección con lo que se da bien en la región. Restaurantes argentinos, por ejemplo; aunque también hay una exquisita variedad de restaurantes de comida mexicana. ¿Las versiones del sabor local? Es una gama amplia, pero podríamos mencionar, principalmente, a los internacionalmente famosos burritos: deliciosas megatortillas de harina rellenas de, por ejemplo, machaca de res. No tan conocido, pero igualmente maravilloso, es el queso con chile: de verdad un manjar para los dioses. Para acompañar la comida puede pedir una exótica bebida local: el té “chaiqueado”. Se trata de té negro con limón y azúcar y algún otro ingrediente que le da un toque sutil, delicioso y francamente refrescante si usted va por allá cuando hace calor.
Si lo que le interesa de Juárez, además de comer y hacer buenos negocios, disfrutar la vida nocturna o las opciones de paseo.es hacer un nutrido “shopping” del otro lado de la frontera, entonces le sugerimos que lo haga en horas hábiles y no después de las cinco de la tarde, porque los locales comienzan a cerrar y se enfrentará, sobre todo si cruza caminando, con un pueblo casi desierto. La cosa es más o menos así: justo después de cruzar el puente lo recibirá una calle amplia en la que no hay más que locales comerciales en los que puede comprar cosas a precio de ganga, pero no de primera. Para conseguir cosas de mucho mejor calidad, será conveniente que rente un coche o tome el autobús para que lo lleve a un centro comercial (como Sunland Park o Bassett Center).
En Juárez mismo usted encontrará una enorme variedad de artículos importados a muy buenos precios y, especialmente, encontrará productos locales que vale la pena adquirir. Para eso puede ir a los mercados de la ciudad, como el Juárez o el de alimentos, aunque también puede comprar en alguno de los pequeños negocios que venden, por ejemplo, mermeladas (las de ciruela y manzana son sensacionales), tortillas de harina para burritos, peletería y cosas que no encontrará en otro lado.
Si lo que desea es pasearse para lograr el merecido descanso después de un trabajo exhaustivo o nada más para conocer, los alrededores de Ciudad Juárez ofrecen una de las opciones más sorprendentes no sólo del norte mexicano, sino del país mismo.Ahora es paraje obligado entre quienes estén interesados en maravillas naturales o milenarias, gracias a sus dunas (ver recuadro), los petrograbados y otras zonas de alto interés turístico.
En Juárez hay una representación de cada parte de la República: hay gente joven de todos los estados, interesada en crecer, en alcanzar nuevos horizontes.Así es Ciudad Juárez, una ciudad que sorprende por su viveza y constante movimiento. Un espacio joven y activo que apenas está comenzado a ser.

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Conociendo Ciudad Juárez


 Conociendo Ciudad Juárez

Ciudad Juárez tiene múltiples atractivos. Para empezar, tiene los encantos propios de las ciudades fronterizas: la gente va y viene y es de todas partes y de ninguna. En Juárez, sin embargo, hay algunas diferencias notables con otras ciudades. Una de ellas es la cercanía con la ciudad estadounidense de El Paso, en Texas. Ambas ciudades se contemplan, están apenas a un puente de distancia, a unos cuantos pasos que pueden darse a cualquier hora del día. El Paso no se retrae hacia el interior del territorio norteamericano, sino que asume su papel histórico: finalmente, Juárez y El Paso fueron hace no mucho parte del mismo país. Este trecho histórico ha sido aprovechado por mexicanos y estadounidenses por igual. Juárez, por eso, es un espléndido lugar para hacer negocios. Nuestros vecinos del norte se dan un salto para este lado del río y aterrizan directamente en una sala de juntas o en una mesa de negociaciones. Naturalmente, los negocios no se realizan únicamente entre juarenses y norteamericanos, así que la participación nacional e internacional se da cita en esta extraña ciudad. La infraestructura instalada en Ciudad Juárez para cerrar tratos de trabajo supone que los visitantes a la ciudad en plan de negocios permanezcan al menos un par de días, lo que favoreció su rápido crecimiento e hizo del lugar un sitio más flexible y diverso, con opciones de entretenimiento para todos los gustos.
Desde que Alvar Núñez Cabeza de Vaca cruzara el Río Bravo hacia 1532 muchas cosas han pasado y la historia colonial es apenas una pálida presencia en este sitio. Por supuesto, están la Misión de Guadalupe y la antigua Aduana (ahora un museo) como testigos de tiempos históricos, y hay vestigios de un importante pasado lleno de bravura en las batallas, pero precisamente lo que resulta interesante es esa mezcla de modernidad urbana con pinceladas de viejos aires. La cabecera fue fundada en 1659 como pueblo de
misión con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe del Paso del Río del Norte por Fray García de San Francisco. A partir de entonces, Juárez sirvió como refugio para presidentes en riesgo, políticos de todo tipo, guerrilleros y personajes ávidos de instalar nuevas alternativas comerciales entre los dos países. La ciudad fue bautizada con su nombre actual en julio de 1888 gracias a que Benito Juárez, para resguardarse del delirante nuevo imperio mexicano y permanecer lejos de la intervención francesa, estableció ahí durante 1865 el gobierno nacional para establecer la defensa del estado.
Hoy, poco queda de esos tiempos de vida agreste, cuando llegar al poblado de Chihuahua sólo era posible en diligencias. Lo que hay en Juárez es un mundo propio, desarrollado al margen de la vida convencional de las ciudades y los estados en México. En todo caso, podríamos ver el acelerado crecimiento de este sitio como una de las facetas más interesantes del país y, según han dicho algunos, como un modelo de prosperidad a seguir. La verdad es que Juárez es una de las caras más emblemáticas de nuestro árido, industrial y complejo norte. Su cercana con la frontera y sus características de gran ciudad no hace más que acrecentar las riquezas del estado en el que se encuentra: Chihuahua. El gigante norteño disfruta, en su límite superior, de esta pequeña joya donde los negocios y el placer van de la mano.
Al visitar Juárez llaman la atención ta variedad de servicios que se ofrecen al visitante. Podríamos empezar hablando de la capacidad hotelera instalada, con habitaciones para todos los presupuestos y todos los gustos. Luego están los restaurantes, los Dares. los centros nocturnos y los espacios abiertos para que, si usted esta cansado o no disfruta de la fiesta después de la puesta del sol, tenga alternativas a su gusto. También hay cines, centros comerciales y. naturalmente, a posibilidad de echarse “el brinco” al otro lado.

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