Archivos para mayo, 2013

Una banda de música en egipto


Antes de ensayar, cada instrumentista aprende su parte por separado…
Hoy es tarde de ensayo. El vestíbulo vuelve a estar tranquilo y vacío. De repente, tres niñas bajan por unas escaleras cogidas del brazo y desaparecen con rapidez. Al rato, otra chica sigue sus pasos lentamente, planeando con sus brazos ligeramente apartados del cuerpo. Más jóvenes se unen al grupo y pronto se escucha el eco de un oboe y el lamento de un contrabajo. Cuando la orquesta se prepara para ensayar, cada músico aprende su parte por separado.
En el vestíbulo, una clarinetista se encuentra de pie, derecha como una vela, tocando a Mozart e hinchando verdes globos con su chicle. Entre las sombras, una chelista acaricia su instrumento mientras intenta memorizar una pieza. Entonces, interpreta un par de compases y hace una pausa para comprobar las partituras. El ensayo está a punto de comenzar. Una tarde más, Al-Nour wal Amal se llenará con los acordes de la esperanza.

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Los glaciares y las montañas patagónicas


Macizo de formación granítica:
Uno de los hitos del parque lo constituyen lógicamente las montañas que le dan nombre, esas afiladas Torres (Norte o Monzino, Central y Sur) que se elevan hacia el cielo. Junto a ellas destacan los Cuernos (Norte, Principal y Este), cuya extraña tonalidad bicolor responde a su peculiar configuración geológica. Todo comenzó hace doce millones de años, época en la que se formó una gruesa capa de roca sedimentaria; debajo, apareció una intrusión de magma. Al enfriarse, esta masa ígnea se convirtió en una mole de granito que, sometida a enormes presiones, ganó altura. Después, durante la época glaciar, los campos de hielo cubrieron las bases del macizo, excavando la roca. Finalmente, la retirada de dicho hielo dejó al descubierto el granito (de color gris claro), coronado en sus partes altas por laroca sedimentaria (oscura, casi negra), que no alcanzó a ser cubierta por los glaciares. A los pies de estas formidables montañas fluye todo un entramado hidrográfico de lagos y ríos cuyas aguas provienen mayoritariamente del deshielo de diversos glaciares que descienden del Campo de Hielo Sur. Uno de los más imponentes es el glaciar Grey, blanca lengua de seis kilómetros de anchura que vierte sus témpanos en el lago homónimo. Apartir del glaciar Dickson se origina el río Paine, principal cauce fluvial del parque. Este impetuoso curso cruza un grupo de lagos (Dickson, Paine, Nordenskjold, Pehoé) ubicados a distintas alturas y conectados por tres espectaculares cascadas: Paine, Salto Grande y Salto Chico. El río desemboca en el lago del Toro, cuyas aguas fluyen a su vez hacia el océano Pacífico a través del río Serrano. También existen diversas cuencas cerradas que desaguan mediante filtración o evaporación, entre las que destacan por su colorido y belleza las de la laguna Amarga y el lago Sarmiento. Estas extensiones lacustres poseen una gran salinidad y concentran la mayor diversidad de flora y fauna, atractivos fundamentales del parque. Respecto a la vegetación, se distinguen en el Paine cuatro comunidades bien diferenciadas: el matorral xerófito preandino (calafates y herbáceas como el coirón y la estepa, adaptadas al frío y la sequedad) y el bosque magallánico deciduo, poblado por majestuosas lengas.

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Lech a pura montaña



Lech, un vicio para repetir:
El 75% de los viajeros que llegan a Lech ya han venido antes al menos una vez, y tienen sus razones: es trendy, exclusivo, no admite a más de 14 mil personas en la montaña y, por su altitud y orientación (2444 metros), la nieve es de las mejores en los Alpes. Tiene más de 100 kilómetros de pendientes y 180 de senderos fuera de pista que, unidos a las montañas de Zürs, St. Antón, St. Christoph y Stuben, forman el resort conocido como Alberg, con 260 kilómetros de laderas para todos los niveles. Si se considera experto deberá probar el heliskiing, un deporte sobre esquies que consiste en llevar al arriesgado viajero hasta una pista offroad en un medio de elevación muy particular: un helicóptero. Si no, hay buenas opciones en snowboarding y esquí de fondo. Después de la hora de cierre, Lech no tiene demasiada vida, pero hay buenos restaurantes de cocina austríaca, abiertos desde las 11 de la mañana. En el Café Olympia sirven el mejor chocolate y en FUX encontrará dos restaurantes y un bar de jazz con degustación de puros. Zürs tiene más opciones y hay un autobús disponible hasta las 5 de la mañana que cobra pocos dólares para volver a Lech. Los aeropuertos más cercanos son los de Innsbruck (hora y media), Zurich (dos horas y media) y Munich (cuatro horas y media).

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Méribel de la cama a la montaña



Méribel, yendo de la cama a la montaña
Méribel puede presumir de ser el mejor ski/in-ski/out del mundo. Eso quiere decir que uno puede saltar de la cama a la montaña con los esquíes puestos, y emprender la cuesta abajo sin más preparativos. La villa se extiende sobre el valle hasta Mottaret en dirección a Brides-les-Bains, donde se hospedaron los atletas en los Juegos Olímpicos de 1992. Ubicada a 44 kilómetros de Albertville y 170 de Lyon, Méribel está en el corazón de Trois Valtées —Thorens, Belleville y Courchevel—, la región de esquí más grande del mundo, con 600 kilómetros de bajadas y más de 200 medios de elevación donde pocas veces tendrá que esperar. Los senderos más complicados se ubican en Val Thorens, aunque para practicar el downhill —esquí en pista más larga y de mayor velocidad— lo mejor son los caminos fuera de la pista. Prácticamente no hay actividad que no pueda realizarse en esta zona: vuelo en globo, hangliding —parapente y variantes de ala delta—, patinaje y heliskiing. Incluso es un buen sitio para aprender a escalar en hielo, ya sea natural o artificial. También hay bobsled —un tobogán casi cerrado por el que se desliza un trineo de una o dos personas y alcanza altas velocidades— en La Plange y paseos en trineos de perros.

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Garmisch en Alemania


Garmisch-Partenkirchen, buenos descensos con un aire kitsch.
Dicen que de lo bueno poco, y Garmisch-Partenkirchen es un buen ejemplo. Se cuenta entre los escasos alpinos de Alemania, pero su temporada es una de las más largas en Europa: de noviembre a principios : yo sin un solo gramo de nieve artificial. Además es barato (puede obtener el Happy Pass, con derecho a bebidas a través de diversos medios de elevación en Garmisch y sus alrededores, desde 75 dólares por tres dios pistas tienen fama de ser un reto para cualquiera. Con su ambiente entre kitsch y tiernamente bávaro, er sort está formado por dos poblados: Garmisch, moderno y cosmopolita, y Partenkirchen, tranquilo y muy tradicional. Ambos atraen a deportistas de nivel intermedio, aunque también hay pistas para expertos diseñac; túneles excavados en la montaña. El Zugspitze es la cima más alta de Alemania (2 830 metros) y hasta hagan las pistas, a la boca de un glaciar cuyo espectáculo deja mudo a cualquiera. Si bien el resort no se distingue por su gastronomía, podrá comer bien por menos de 15 dólares.

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Invierno en la Rivera Maya


Pleno invierno en la Riviera Maya
La mejor temporada para viajar a Cancún y La Riviera Maya mexicana, es a mediados del invierno en esa zona, Los meses que van desde enero y hasta marzo o abril, cuando las hordas de turistas ya se retiraron. Para aprovechar la calma, puede planear una “escapadita” al hotel Ikal del Mar, a 65 kilómetros de Cancún. El lugar tiene varios paquetes vigentes desde de enero hasta abril, y uno de ellos es el Mayan Awakening, que incluye tres noches en una villa con una piscina privada, traslados, consulta en el spa a su llegada, un masaje diario, un facial, clase diaria de yoga o stretching a un paso del mar, y todas las comidas para dos personas.

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Isla grande en Tierra del Fuego


Lo más notable de la Isla Grande de Tierra del Fuego es, sin duda, su naturaleza. Al norte, las extensas llanuras forman un paisaje azotado casi continuamente por terribles vientos, en el que abundan los grandes rebaños de ovej as Corriedale y las torres de prospección petrolífera. Por el contrario, la región meridional, recorrida por la cordillera Darwin, es un mosaico de salvajes ventisqueros, lagos y ríos. Esta cadena montañosa-en realidad, una prolongación de los Andes paralela ala costa del canal de Beagle- arroja sus nieves sobre los fiordos desde alturas cercanas a los2.500metros. Al otro lado del citado canal, el archipiélago aparece desmembrado en incontables islas. Algunas tienen un tamaño apreciable, como Gordon, Hoste y Navarino, la única que cuenta con poblamientos permanentes. En su costa septentrional se levanta Puerto Williams, cuyos 2.400 vecinos -marinos y pescadores en su mayoría- componen, a decir de los lugareños, el “núcleo habitado más austral” del planeta (Ushuaia, un poco más al norte, ostenta por su tamaño e importancia el título honorífico de “ciudad más austral” del planeta). Puede decirse que aquí termina el mundo; al menos el poblado por seres humanos. Más allá, sólo quedan las islas Wollaston, el cabo de Hornos, punto final del continente americano, el mary los hielos eternos de la Antártida.

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Conociendo el sur de Chile y sus comidas


Poblaciones continentales. El sector continental de la región magallánica alberga inmensas extensiones solitarias dedicadas a la cría del ganado y maravillas naturales como el Paine, pero también tiene espacio para la vida urbana, ya que ésta fue la primera zona de la Patagonia en ser colonizada. De hecho, la gran mayoría de su población actual reside en ciudades. Con 109.000 habitantes y un buen emplazamiento a orillas del estrecho de Magallanes, Punta Arenas, la capital, encarna un ideal de refinamiento infundido por los hombres que la hicieron prosperar. Comerciantes avispados como el asturiano José Menéndez y su yerno, el judío Moritz Braun, fundaron un imperio de estancias, minas y barcos al tiempo que edificaban suntuosos palacetes de inspiración parisina, conscientes de que el lujo ayuda a sobrellevar la lejanía y la soledad. En las cercanías de la Plaza de Armas, poblada de hermosas coniferas que dan sombra a la estatua de Hernando de Magallanes, aún se levantan algunas de las mansiones antaño habitadas por los terratenientes ganaderos: la de Alejandro Menéndez Behety, la de José Montes (actual Municipalidad), o las de la Sociedad Braun y Blanchard y de Juan Blanchard, diseñadas por el arquitecto Beaulier.
Recuerdos del pasado
También son muy notables el palacio Sara Braun, ocupado hoy por un elegante hotel, y el palacio Braun Menéndez, que alberga el interesante Museo Regional de Magallanes, lleno de recuerdos sobre la peripecia histórica de los habitantes de la zona. También merece la pena visitar el Museo Salesiano, creado por los misioneros homónimos en 1893 y completísimo en todas sus secciones (etnología, historia, flora, fauna, artesanía indígena…); o el cementerio municipal, cuyos soberbios mausoleos permiten apreciar la ostentación que desplegaron, tanto en vida como en muerte, las acaudaladas familias de estancieros. El impulso económico que procuró la ganadería no sólo hizo prosperar Punta Arenas, sino que también fue el origen de la fundación en 1911 de Puerto Natales (18.000 habitantes), segunda población de Magallanes. Gracias a su ubicación a orillas del seno Ultima Esperanza -un brazo del Pacífico-, pronto se convirtió en punto de salida de la producción cárnica de la zona, concentrada en el complejo industrial Bories, que daba trabajo a los colonos llegados a la ciudad. Después, diversos incendios arruinaron la fábrica, que hoy sólo funciona como matadero y frigorífico. Por esta razón, muchos habitantes de Natales se ven obligados a cruzar semanalmente la frontera para trabajar en las minas de El Turbio, en Argentina. Puerto Natales no tiene monumentos notables ni el refinamiento urbano de Punta Arenas, pero conserva todo el encanto de un poblado de pioneros, con su agradable plaza, su iglesia y las casas de madera de vivos colores que descienden en suave pendiente hacia el muelle. En sus alrededores puede visitarse la cueva del Milodón, donde el explorador alemán Eberhard halló los restos de un animal prehistórico.

La comida del sur de Chile es rica y variada, con condimentos que no resultan extraños al paladar español. Entre los mariscos, la estrella es la centolla, un crustáceo de delicado sabor que se captura en las cercanías del cabo de Hornos. También hay buenos moluscos, como cholgas (mejillones), ostiones, choros y locos, que forman la base de varios chupes (sopas) y cazuelas tradicionales. Un plato típico es el curanto, suculento guiso de mariscos, pescado, carne y patatas. La oferta para los ictiófagos incluye congrios, merluzas, meros, pejerreyes y, sobre todo, salmones, que se consumen tanto frescos como ahumados. La Patagonia también es famosa por su carne, procedente de las estancias ganaderas. La de vaca, preparada en diversos cortes y asada sobre carbón, es el componente principal de las parrilladas. Como recurso de comida rápida, nada como un emparedado de churrasco (bistec) con palta (aguacate), o una empanada rellena de verdura, huevo, pollo, aceitunas, jamón y queso. A la hora de los postres, ningún goloso quedará defraudado con los kuchen (se pronuncia cugen), deliciosas tartas introducidas por los colonos alemanes. Y para beber, alguno de los excelentes vinos que se elaboran en la zona central del país, o un pisco sour, combinado de aguardiente, zumo de limón, clara de huevo y azúcar.

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Las islas Gili


BUSCANDO LA PLAYA PERFECTA A M UCHOS VIAJEROS se nos va la vida, pero creo que si de arenas hermosas y desoladas se trata, hay un sitio que no puede faltar en la lista de cualquier fanático de estos paisajes. Lombok es sólo una de las decenas de miles de islas de Indonesia, en el sudeste asiático, y frente a su costa oeste hay tres pequeñas islas de coral llamadas Gili Air, Gili Meno y Glli Trawangan. Se las conoce como Gili Islands. Con las playas de la también hermosa —pero mucho más populosa isla de Bali— justo enfrente, pocos son los que llegan hasta estas tres islas. Gili Air es la primera, Gili Meno la del medio y Gili Trawangan la más alejada. Todas son paraíso en estado puro, a pesar de que Trawangan es la más poblada, con una costa repleta de hoteles y bares que anuncian en sus pizarras el té de hongos alucinógenos a un precio razonable. No encontrará hospedaje de superlujo pero sí hoteles confortables, y el paisaje compensa con creces. La arena blanca, casi desierta de las playas de estas islas, está salpicada de corales rojos y, al atardecer, se levanta del mar una luz ambarina. Reina en las Gili una mansedumbre que difícilmente se encuentra en otro sitio. El área de buceo y esnórquel de alrededor es una de las más bonitas de este país, con hondonadas de corales violetas, amarillos y rojos, tortugas marinas y peces león. Nadie que guste del paisaje submarino debería privarse de un paso por las Glli.

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Conociendo Croacia


Antes de partir la gente nos preguntaba: “¿A qué parte de Europa van?”. Todos imaginaban las grandes ciudades: París, Roma, Madrid. Pero nosotros respondíamos: “A Croacia“. Obviamente nuestra respuesta resultaba bastante extraña y lo único que se le cruzaba por la cabeza a nuestra familia y amigos eran minas, guerra y bombas. Finalmente partimos a nuestro destino: cuatro mexicanos en tierras croatas. El 18 de junio a las 7:30 horas pisamos el puerto de la ciudad de Split, y bajamos inmediatamente del barco para rentar un auto y empezar la aventura. En la carretera, con dirección a Dubrovnlk, no dejábamos de maravillarnos a cada momento de los impresionantes paisajes balcánicos. Encontramos un país donde la gente es increíblemente cálida, con buena comida, mucha historia, excelente música y paisajes Indescriptibles. ¿Qué más podíamos pedir para unas vacaciones?

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