Archivos para enero, 2013

Lugares pintorescos de la ciudad de Ponce


El departamento de extinción de incendios es toda una institución en Ponce, debido a su valerosa actuación, que salvó a la ciudad durante el fuego del Parque de Artillería en 1899, en el que perdieron la vida ocho bomberos. En la página opuesta, se aprecia el mural monumento erigido en memoria de los ocho mártires del siniestro, cuyos nombres se leen a la derecha. El Parque de Bombas de Ponce (arriba) es famoso y constituye un magnífico ejemplo de arquitectura popular puertorriqueña. En Ponce aún circulan los antiguos coches tirados por caballos (derecha), los que le añaden un detalle pintoresco a esta hermosa ciudad puertorriqueña.

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Que ver en la ciudad de Ponce en Puerto Rico


Aunque su población aún no llega a los 200 mil habitantes, la ciudad de Ponce tiene un aspecto señorial e incluye una vida artística y cultural muy activa. Se pueden ver las galerías de su formidable Museo de Arte, con una colección que está considerada entre las mejores de la América Latina. El Parque Central, es uno de los lugares más concurridos de la ciudad; al fondo se distingue la Catedral, construida en 1873, notable por su fachada y su magnífico altar mayor. El viejo Teatro La Perla fue semidestruido por un terremoto en 1926, y después de derrumbarse totalmente, se reedificó en 1941.

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El parque ceremonial indigena de Utuado


El Parque Ceremonial Indígena de Utuado es el más importante de las Antillas. Se ha podido determinar que fue construido por los indios tainos que poblaban a Puerto Rico unos tres siglos antes del descubrimiento de América, quienes lo utilizaban para sus ceremonias rituales y juegos de pelota. Consiste de varios bateyes o plazoletas separadas por hileras de monolitos o piedras grandes enterradas en el suelo, en las que se tallaban figuras de las deidades indígenas. El Instituto de Cultura Puertorriqueña lo ha convertido en parque arqueológico y jardín botánico que contiene ejemplares de prácticamente toda la flora borinqueña. También hay allí un Museo de Arqueología en el que se exhiben los utensilios e ídolos indígenas excavados en la región.

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El observatorio de Arecibo en Puerto Rico


La situación geográfica de Puerto Rico y sus condiciones climatológicas y topográficas han hecho de la Isla un centro de estudios espaciales. Así, el formidable Observatorio de Arecibo realiza importantes investigaciones en materia aeronómica, ionosférica y de astronomía por radio-radar. Para ello cuenta con una enorme antena-telescopio, de forma esférica y 305 metros de diámetro que permite la observación simultánea de aproximadamente un 39 por ciento de la bóveda celeste. Esta antena de acero y aluminio se terminó de construir en 1963, a un costo de más de nueve millones de dólares, pero había sido diseñada desde 1958 por el ingeniero William E. Gordon, de la Universidad de Cornell, Nueva York, EE.UU. El Observatorio, afiliado a un centro que funciona en esa universidad, se ha anotado importantes descubrimientos astronómicos, tales como el del Cuásar, conjunto de galaxias cuya energía demora más de diez millones de años en viajar a la Tierra. La información que se obtiene mediante la antena se procesa en modernas computadoras para facilitar su interpretación. El mantenimiento de la antena cuesta más de tres millones de dólares anuales y los técnicos encargados del mismo necesitan zapatos especiales para caminar sobre ella. El Observatorio emplea a unos 150 técnicos en Arecibo, y a 25 en las instalaciones suplementarias de la Universidad de Cornell.

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El teatro de epidauro


La afición de los griegos antiguos por el teatro no ha tenido paralelo en ningún otro pueblo de su tiempo ni de
los posteriores. Las obras de sus grandes dramaturgos —Eurípides, Esquilo, Aristófanes y Sófocles— se siguen representando a pesar de que fueron escritas hace más de dos mil años y, a través de ellas, el pueblo heleno disfrutaba de ratos de recreo y enaltecimiento espiritual, expresaba sus sentimientos en cuestiones de política y se mantenía en contacto con su pasado histórico. Tal fue la popularidad que alcanzó el arte dramático en la Grecia del Siglo de Oro (siglo V a.J.C.) que, gracias a él, floreció también dentro de otro arte muy desarrollado en aquella época —la Arquitectura— una modalidad bien definida: la construcción de grandes teatros y anfiteatros.

Entre estas formidables edificaciones se destaca el famoso Teatro de Epidauro, enclavado en la ladera de uno de los cerros que se alzan al sudeste de la antigua ciudad de Corinto. Este teatro, que ha sobrevivido casi intacto a las muchas guerras y saqueos que han asolado a Grecia, fue construido hacia el año 450 a.J.C. por el arquitecto Policleto el Joven, a quien también se debe la Tumba de Esculapio, ubicada en el mismo lugar. Precisamente, el Teatro de Epidauro se edificó en homenaje a este personaje mitológico, al que después se consideró Dios de la Medicina, y a ello se debe a su vez el que entre las primeras obras que se escenificaran en él estuvieran las del dramaturgo Epicarmo, a las cuales se atribuían propiedades curativas consistentes en una catarsis emocional, es decir, “en una purga o liberación de emociones que resultaban dañinas si se les permitía permanecer ocultas o reprimidas en el alma”. Resulta interesante señalar que la medicina sicosomática moderna se basa en una teoría muy parecida a la que inspiraba a este tipo de representación teatral.
Lamentablemente, las obras de Epicarmo se han perdido para la posteridad, pero su escenario —el Teatro de Epidauro— se ha conservado como testimonio del extraordinario genio artístico que alcanzó el pueblo heleno. Su auditorio o gradería fue totalmente esculpido en la blanca roca caliza de la ladera del cerro y su forma es la de un segmento algo mayor que un semicírculo. Tiene 55 filas de asientos, divididas en dos zonas por un pasillo horizontal llamado diazoma. La “platea” o zona baja está dividida por pasillos verticales en doce secciones en forma de cuñas, mientras que la parte alta se compone de veintidós secciones.
En total, el anfiteatro tiene capacidad para acomodar a unos 14 mil espectadores, cifra verdaderamente asombrosa para la época en que se construyó. Pero lo más extraordinario es que la excelencia de su acústica permitía a aquella muchedumbre escuchar hasta el menor detalle de los diálogos dramáticos que allí tenían lugar, y en una época en que no existía sistema alguno de amplificación de sonidos.
La orquesta (parte fundamental del teatro griego situada entre el escenario y los espectadores, y en la que se movía el coro), forma un círculo completo de más de veinte metros de diámetro, y el escenario, de forma rectangular, tiene una superficie de unos 157 metros cuadrados, alzándose unos tres metros y medio sobre el nivel del suelo.
El Teatro de Epidauro fue restaurado por el gobierno de Grecia en 1954, y en ese mismo año la compañía del Teatro Nacional de ese país ofreció en él su primera función: el drama Hipólito, de Rondiris, basado en el trágico mito de aquel personaje griego a quien costó la vida mantenerse firme en rechazar los avances amorosos de su madrastra, Fedra.
Con esta presentación se inauguró también el festival llamado Epidauria, que se ha seguido celebrando anualmente en aquella comarca. Como parte de este festival, han vuelto a presentarse en el Teatro de Epidauro obras del drama clásico griego tales como Edipo Rey, Medea y otras que han hecho revivir a esta joya arquitectónica — después de veinticuatro siglos—su época de mayor esplendor y apogeo.

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El hormiguero humano de Pushkar


EL VARIADO HORMIGUERO HUMANO QUE SE DA CITA EN PUSHKAR
Durante los días en que se celebra la Feria, la actividad es extraordinaria y la variedad del espectáculo humano impresionante: comerciantes de telas, de joyas, de animales; camelleros que tratan de mantener controlados a los animales; gurús y saddhus (hombres santos o sagrados) predicando con vehemencia a la multitud la palabra de las sagradas escrituras hinduistas; mendigos harapientos que suplican unas monedas o un poco de comida con qué mitigar el hambre, tan extendida en la India; turistas occidentales cuyas cámaras no cesan de funcionar; y hippies que han recorrido enormes distancias desde Europa y América en busca de una nueva fe religiosa.
La actividad bulliciosa y mundana del día cede el paso a las celebraciones nocturnas, convirtiéndose la luna llena en factor de comunión espiritual para todos. No hay palabras con qué describir la sensación que experimentan los que presencian por primera vez el espectáculo, más que impresionante, de miles de hombres y mujeres que prácticamente inundan las calles de la población, como un río humano desbordado, cantando al unísono mantras y plegarias cuyos ecos resuenan claramente en las cercanas estribaciones del desierto. Después de recorrer la ciudad, esta fervorosa masa humana escala las colinas que se alzan a cada lado de Pushkar, dirigiéndose hacia los templos de Brahma y el de su consorte Savitri o Saraswati.
Al amanecer del día siguiente, concluye la procesión que ha recorrido las callejuelas del pueblo y los peregrinos, que ya han llegado a orillas del lago, comienzan a sumergirse en sus aguas benditas para purificarse, ante los ojos omnipresentes del Creador del Universo.
Una vez que las aguas sagradas han bañado sus cuerpos, y cumplida su misión en Pushkar, los peregrinos empacan sus pertenencias, cargan sus camellos y, montados en ellos, se pierden en la distancia, levantando tras sí nubes de polvo y arena del desierto. Los turistas, satisfechos con la experiencia y cargando numerosos rollos de imágenes y otros recuerdos, suben a los autobuses que esperan por ellos. Los hippies, por su parte, emprenden también el viaje de regreso, llevando consigo, si no la nueva fe que esperaban hallar, sí al menos las enseñanzas recibidas de un contacto humano poco común. Y Pushkar, el lago cuyas aguas brotaron de los pétalos de la flor divina, queda atrás, con sus pobladores que otra vez reposan tranquilos y que aguardarán, durante un año más, el siguiente episodio de esta tradición que se viene observando desde hace siglos.

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Los juegos de azar en su crucero


Cuando pensamos en vacaciones en crucero, las cosas principales que suelen venir a la mente son los destinos. A pesar del hecho de que los barcos de crucero están diseñados para alojar y entretener, son las rutas que viajan que tienden a dominar la discusión al momento de retirar un crucero. Y, sin duda, este es un aspecto importante de cualquier crucero de vacaciones no tiene sentido pagar por un viaje si usted no está entusiasmado con los destinos diferentes en los que el buque estará parada. Sin embargo, es también vale la pena considerar cómo se va a querer pasar su tiempo en el barco, durante los días en el mar.

Tiende a haber una cantidad increíble de entretenimiento y diversión disponible a bordo de cruceros. De hecho, incluso hay actividades dirigidas a diferentes personas de todas las edades y con todos los diferentes aficiones. Sin embargo, una de las varias actividades de crucero que tiende a estar por encima del resto para muchos pasajeros es el juego. Aquí hay algunas maneras diferentes en las que a menudo se puede disfrutar de una experiencia de casino a bordo de su barco de crucero.

Mesas de Cartas.

Por la experiencia de casino más genuino (y más intenso), busca si el barco tiene un casino que incluye mesas de juego. En estos días, la mayoría de los cruceros tienen blackjack y  mesas de poker donde se puede disfrutar de jugar tus juegos favoritos de tarjetas de juego por dinero real, con oponentes reales. Como tantas personas disfrutar viendo poker en la televisión y jugar a estos juegos en línea, poker y blackjack tienden a ser una gran atracción en los casinos de cruceros, lo que hace que esta escena de forma activa y divertida.

Bingo.

Al igual que el póker y blackjack, bingo es un juego de azar muy popular para la gente en línea y en sus vidas personales. Sitios web como Binguez.es disfrutar de una gran cantidad de tráfico, como la gente disfruta de la oportunidad de apostar dinero real en un juego de azar agradable. En un crucero, sin embargo, a menudo se puede encontrar una auténtica experiencia de bingo, donde usted compra una tarjeta y me siento como números son llamados desde un escenario. Esto puede ser una actividad relajante barco pero atractivo para tu tiempo libre, y también puede ser divertido para hacer con los amigos o la familia.

Tragamonedas y Ruleta.

Por último, si usted sólo tiene que matar el tiempo antes de la cena, o si quieres pasar una o dos horas de descuento en su cuenta, usted no puede ir mal con ranuras o ruleta. Estos tipos de juegos junto con el video de poker y blackjack pantallas que a menudo están presentes en los casinos de cruceros son ideales si quieres jugar un poco por su cuenta. Suelen tratar con pequeñas cantidades de dinero, y son más fáciles de jugar, pero puede ser adictivo y entretenido.

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La independencia de Puerto Rico


LOS INTENTOS INDEPENDENTISTAS.
La nacionalidad puertorriqueña ya estaba bien definida hacia fines del siglo XVIII, y Puerto Rico, al igual que las demás colonias españolas de América, tuvo sus trajines independentistas contra la metrópoli española… y sus mártires. En un principio, la repercusión que tuvo en Puerto Rico la emancipación de las colonias españolas de América del Sur fue más bien positiva, debido a la llegada de numerosos profesionales, técnicos y comerciantes que habían emigrado de los países recién liberados, llevando a San Juan un grado visible de prosperidad. Sin embargo, era inevitable que la idea de un Puerto Rico independiente germinara en las mentes de los intelectuales y patricios del país. A esto se unió el descontento que produjo en 1825 la concesión por la Corona española de facultades omnímodas a los gobemadores españoles de la Isla, a la que siguió en 1837 la promulgación de una nueva constitución en la Península que negaba a Puerto Rico, Cuba y Filipinas representación ante las Cortes de Madrid. De este modo, los puertorriqueños que trataban de lograr dentro del marco colonial español las reformas administrativas tan necesarias, vieron cerradas todas las posibilidades de reforma. Esto robusteció la ¡dea que pretendía romper totalmente los vínculos con España: el separatismo.
En los años 1835 y 1838 ocurrieron dos intentonas revolucionarias que tuvieron su centro en el regimiento de Granada, pero ambas fueron descubiertas por las autoridades españolas y sus dirigentes fueron apresados. La conspiración de 1835 sólo había tenido por objeto la restauración en Puerto Rico de la constitución liberal española de 1812. Pero la de 1838 fue de carácter francamente independentista, y produjo el primer mártir del separatismo boricua: Buenaventura Quiñones, uno de los dirigentes revolucionarios, quien fue ahorcado en su celda del Morro al poco tiempo de ser capturado.

EL GRITO DE LARES
Al comenzar el año de 1868, ya había emigrados políticos puertorriqueños, principalmente en la ciudad de Nueva York, donde habían entrado en contacto con revolucionarios cubanos. Entre aquéllos se destacaron un médico, el Dr. Ramón Emeterio Betances y un abogado, don Segundo Ruiz Belvis, contra quienes había dictado orden de arresto y destierro a España el gobernador José Marchessi, acusándolos falsamente de haber instigado en 1867 un motín de los artilleros españoles de San Juan.
Ruiz Belvis murió prematuramente en Santiago de Chile, a donde había ido en busca de apoyo para la causa independentista, y Betances quedó como alma e inspiración de la idea revolucionaria. En enero de 1868 dejó constituido en Santo Domingo el Comité Revolucionario de Puerto Rico, el cual se dedicó de inmediato a organizar juntas o delegaciones dentro de la propia Isla.

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Historias de piratas en Puerto Rico


Las historicas defensas de la ciudad sufrieron su primera gran prueba en 1595. En ese año, un galeón español que conducía un cargamento de oro y plata desde México a España, sufrió una avería cerca de las costas de Cuba y ancló en San Juan para reparaciones, guardándose su preciosa carga en las mazmorras de La Fortaleza. Enterado de ello, el notorio corsario inglés Francis Drake zarpó rumbo a Puerto Rico al mando de una flota compuesta de diecisiete naves y tripulada por dos mil hombres. Drake mandó a echar anclas frente a Punta Salinas —justamente al norte de lo que es hoy el pueblo suburbano de Levittown— y por la noche penetró en el puerto con un fuerte contingente de sus hombres, a bordo de varios botes. Ya dentro de la bahía, se vio frente a una flotilla de cuatro fragatas españolas que habían acudido a recoger el tesoro y les dio fuego. Fue un grave error táctico. El resplandor de los cuatro buques incendiados iluminó la bahía de tal modo que los botes de Drake —inadvertidos hasta entonces—quedaron a la vista de los artilleros del Morro, quienes abrieron fuego, matando a unos 300 hombres y forzando a Drake a abandonar sus planes, alejándose precipitadamente de las costas puertorriqueñas.
El segundo ataque enemigo en gran escala lo sufrió San Juan sólo tres años más tarde, en 1598. En esa ocasión, el también inglés Conde de Cumberland puso sitio a la capital y, después de un encarnizado combate, logró rendir a la guarnición del Morro, tomando la ciudad. Después de este revés, San Juan no se volvió a ver seriamente amenazada hasta 1625, año en que los holandeses, al mando de Balduino Enrico, lograron tomarla, saqueándola e incendiándola luego. Sin embargo, en esta ocasión el bastión del Morro se mantuvo irreductible hasta que el enemigo se retiró.
El caserío, que en ese mismo año de 1625 constaba de sólo 16 manzanas y cinco calles, y cuya población no llegaba aún a los 3 mil habitantes, parecía empequeñecerse aun más con el constante crecimiento de las fortificaciones y la posterior edificación de las murallas que lo rodeaban, las que hicieron de San Juan una de las principales plazas fuertes de España en América.

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La vida en un iglú


Si es difícil imaginar una casa en cuya construcción no se haya utilizado para nada la madera, resulta más difícil aún concebirla hecha solamente con bloques de hielo. Pero ésa no es la única peculiaridad de los iglús o viviendas esquimales del Ártico. La más curiosa tal vez radique en el hecho de que las mismas son sólo albergues temporales que se levantan por el camino. Así, las que se levantan para pasar un invierno son abandonadas en la primavera y, al otoño siguiente, pasan a ser del dominio público —es decir, de quien las encuentre y quiera ocuparlas. Este aparente desperdicio de energía constructiva tiene una explicación muy sencilla: el esquimal tiene, por fuerza, que seguir el movimiento migratorio de los animales, de los cuales depende su subsistencia; y esto, a su vez, los obliga a vivir como nómadas. El medio en que viven simplemente no les permite echar raíces.
El iglú típico es de forma semiesférica (es decir, de media naranja) y tiene unos cuatro metros de diámetro y unos dos y medio de alto. Los esquimales lo construyen en muy breve tiempo, cortando el hielo en forma de cuñas que van colocando a lo largo de un círculo, disminuyendo el tamaño de las cuñas a medida que aumenta la altura del “edificio”. En lo alto del “techo”, en el punto que correspondería al tallo de la naranja, dejan una abertura para la ventilación y en el interior colocan una tarima que se extiende de extremo a extremo y que así les hace las veces de cama.
Sólo después de la llegada del hombre blanco al Ártico pudieron contar los esquimales con vigas de madera y otros materiales que les facilitaron la construcción de viviendas más apropiadas. Actualmente, las casas de los esquimales son casi tan parecidas entre sí como los iglús, con la lógica excepción del tamaño, el cual varía de acuerdo al número de miembros con que cuenta la familia que las habita. La mayoría se construye frente al mar, sobre alguna elevación, para que puedan quedar algo enterradas en el suelo. En cada casa hay por lo menos dos lámparas de aceite de ballena colocadas sobre las tarimas laterales y, al lado de una de las lámparas, un gran pedazo de hielo metido en una bolsa de cuero, el cual al derretirse proporciona a los moradores agua para beber. En las paredes se introducen ganchos de hueso para colgar la ropa seca; y, sobre las lámparas, pendiente del techo, una especie de tendedero o bastidor, también de hueso, sobre el que se tiende la ropa mojada para que se seque. Del techo se cuelgan las cazuelas y demás utensilios de cocina, de modo que todo quede al alcance de la mano.
En este pequeño recinto, con las lámparas de aceite y sus propios cuerpos como únicas fuentes de calor, pasan los esquimales el invierno más crudo del planeta. Sin embargo, y por raro que parezca, todo indica que la temperatura no resulta demasiado baja para los esquimales en el interior de la casa, pues tanto los hombres como las mujeres andan desnudos en ella. En parte al menos, esta curiosa costumbre se debe a los piojos, los que son invulnerables al intenso frío del Ártico y constituyen una verdadera plaga. Como los esquimales no pueden bañarse debido a la virtual imposibilidad de calentar el agua en cantidades suficientes y, por lo general, cuentan con sólo una muda de ropa por persona, despojarse de ella constituye el único medio de librarse de estos molestos insectos.

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