Archivos para junio, 2012

Conociendo castilla y león


Hacia el sur, la estepa castellana es llana y árida, como si no quisiera poner trabas en el horizonte. Kilómetros de campo apenas interrumpido por pinares donde las rapaces se entretienen, extasiadas por la velocidad en una tierra de alma lenta. Arévalo (Ávila) está dominada por un castillo del que apenas queda una hermosa torre de piedra y un muro, ejemplo de arquitectura militar mudejar. Tras la impresión de comprobar cómo el saber musulmán ayudó a los cristianos en la guerra, hallamos otros ejemplos semejantes: la puerta de San Esteban de Burgos (siglo XV); el castillo de la localidad burgalesa de Medina de Pomar; el alcázar de Segovia; los castillos palentinos de Cevico de la Torre, Dueñas y Palenzuela; y las fortalezas de Medina de Rioseco y Bolaños de Campos, en Valladolid. Pero estábamos en Arévalo, donde se crió Isabel de Castilla. Dos puentes mudejares la sitian sobre los ríos Arevalillo y Adaja, y tres iglesias de la época ascienden sobre la villa: El Salvador, con su torre y tres naves; las dos torres de San Martín; y Santa María, con un ábside de arquerías ciegas en  ambos pisos. Madrigal de las Altas Torres, a 20 minutos hacia el oeste, es la localidad abulense donde nació la Católica. Antaño, cerca de cien torres vigilaban su muralla, comenzada afínales del siglo XIII. Se puede subir a ella por la puerta de Cantalapledra. Hay otras dos, la de Medina yArévalo, que están en buen estado. En la plaza del Cristo se encuentra el palacio de Juan II, lugar de nacimiento de Isabel y actual convento de las Agustinas, que conserva arteso-nados mudejares y un claustro de principios del XV. Subiendo por la calle del Cristo, la iglesia de San Nicolás de Barí destaca por la torre de casi 50 metros de altura, por su arteso-nado del siglo XI y por un precioso coro mudejar. Cerca, Santa María del Castillo se alza sobre un antiguo alcázar.
En Coca (Segovia), el Impresionante castillo rompe el horizonte. La desnudez de los muros y la ornamentación de las almenas definen una estructura de arquitectura defensiva y palaciega a la vez. Fuera quedan restos de la muralla de mampostería y ladrillo que rodeaba la ciudad. Más al norte, asentado en un extenso pinar, aparece Cuéllar, donde encontramos el palacio de Santa Cruz y la torre de Santa Marina.
Hemos de volver sobre nuestros pasos, dejando a un lado Olmedo, para toparnos con Medina del Campo (Valladolid), donde murió Isabel. La fortaleza de La Mota, de hormigón revestido de ladrillo, se levanta sobre un antiguo alcázar desde el siglo XV. Los actuales mercados, que los domingos transforman la localidad, son la herencia de un pasado en el que las ferias dieron fama internacional a Medina. Hacia Torde-sillas, los viñedos de Rueda tiñen de colores cambiantes el camino. La localidad se extiende en una vega al lado del Duero. Varias salas del palacio de Pedro I, actual convento de Santa Clara, recuerdan a Granada; no en vano, el monarca Mohamed V envió sus mejores artistas a Castilla. La ciudad de Palencia guarda en su museo diocesano magníficas techumbres mudejares. También en la capital, el convento de San Francisco destaca por la capilla funeraria de la familia Sarmiento, mientras que la iglesia del convento de Santa Clara tiene el sello de Alonso Martínez de Camón. El rastro del maestro se ve en otros edificios de la provincia: las iglesias de Santa María, en Becerril de Campos, y de Villalcázar de Sirga. Más Interesante si cabe es acercarse a Astu-dillo, donde Pedro I levantó un palacio -luego convertido en convento-, con la ayuda de artistas granadinos. Hoy pueden visitarse el templo y el museo. A partir de Santoyo, las iglesias palentinas crecen en tamaño y hablan de la gran riqueza de la zona en tiempos del mudejar. Destacan la de San Juan de Santoyo; la de San Hipólito, en Támara de Campos; la ermita de Nuestra Señora, en Amusco; la del convento de Santa Clara, en Camón de los Condes; los templos de Nuestra Señora de las Nieves, en Villamuera de la Cueza; Santa María, en Becerril de Campos; Santa María, en Fuentes de Nava; y de los Santos Facundo y Primitivo, en la población de Cisneros. El paisaje cambia levemente si nos dirigimos hacia el oeste en busca del Camino de Santiago. En la tranquila villa de Sahagún (León) nos sorprenderemos ante la iglesia de San Tirso. Se trata de una de las primeras manifestaciones mudejares, donde puede observarse la transición de la piedra al ladrillo en los cimientos. Más alejado del centro de la villa está el santuario de la Peregrina, convento de los franciscanos del siglo XIII con un gran repertorio de arcos ciegos en el muro. La iglesia de San Pablo, en Peñaflel (Valladolid) lo imitó un siglo más tarde. A seis kilómetros, el monasterio de San Pedro de las Dueñas es un claro ejemplo del primitivo mudejar. La mezcla de cantería románica y ladrillo también está presente a quince kilómetros, en Santervás de Campos, donde se alza la iglesia de San Gervasio y Protasio.

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Turismo en teruel


Pero es en Teruel, a orillas del río Turia, donde el mudejar alcanza una de sus máximas expresiones. Los alarifes aplicaron su imaginación y experiencia sobre los ladrillos y la cerámica, combinándolos de mil formas en las torres. La catedral ha recuperado recientemente el más bello exponente de techumbre. Datada en el siglo XIV, sus vigas de madera, finamente labradas y decoradas con pinturas geométricas, vegetales y, sobre todo, figurativas, trazan la historia de una España medieval donde la convivencia de tres pueblos y culturas legó a la humanidad un arte universal.

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El monasterio de rueda


A partir de la capital aragonesa, aguas arriba y abajo del Ebro, el mudejar modeló asimismo numerosos edificios; incluido el monasterio de Rueda, cuya torre fue levantada por musulmanes a los que se había permitido vivir en tierras reconquistadas por los cristianos. Por último, en el Moncayo, donde se asentaron Importantes comunidades islámicas, los pueblos y ciudades exhiben artísticas torres; destacan las de la catedral de Tarazona y la iglesia de Santa María la Mayo (Borja).

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Localidad de calatayud


Calatayud, Tobed y Cervera de la Cañada. La mejor forma de llegar hasta ellos consiste en remontar los ríos a cuya vera se encuentran: el Jalón, el Grío y el Ribota, respectivamente. En la primera localidad, el principal monumento mudejar es la colegiata de Santa María, donde destacan la torre, el ábside y el claustro. Mientras que el exterior de la iglesia de Tobed está fortificado, el interior presenta una rica decoración de pinturas, yeserías labradas y alfarje. La iglesia de Cervera de la Cañada exhibe una factura original, pues es mitad templo y mitad fortaleza, una rara mezcla debida al espíritu militar de aquella arquitectura; eran tiempos en que permanecía vivo el recuerdo de pasados enfrentamientos. Por toda la provincia de Zaragoza quedan muchos otros edificios, no reconocidos internacionalmente, de enorme interés. Así, en el oeste aparecen las iglesias de Torralba de Ribota, Aniñón, Sabiñán, Alhama, Ateca y Terrer. No muy lejos, remontando el Jiloca, salen al paso otras construcciones de la misma tendencia: las de Morata, Fuentes, Velilla y Maluenda. Daroca, a la orilla del mismo río, está considerada la cuna del mudejar.
Más al norte existe otra isla artística en torno a La Almunia, Riela, lllueca y Mesones de Isuela. Igualmente se merecen una escapada las Iglesias de Villar de los Navarros, Mo-yuela, Muniesay Montalbán, ya en la frontera entre Zaragoza y Teruel.

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El campo de cariñena


Un alminar entre viñedos.
La comarca del Campo de Cariñena, al sur de la ciudad de Zaragoza, fue otra zona de expansión del arte mudejar. En Longares, la esbelta y peculiar torre de la iglesia de la Asunción surge de forma natural entre los viñedos de esta tierra rojiza de afamados vinos. Su campanario está rematado por almenas y por un airoso chapitel; visto desde lejos, semeja un alminar musulmán, con algo de torre del homenaje de una fortaleza. Es precisamente esa indefinición entre castillo y templo lo que le confiere un aire y una gracia especiales. La construcción se eleva limpiamente sobre el caserío de la pequeña localidad, que conserva intacto su aspecto de pueblo: casitas de teja árabe y fachadas blanqueadas, en medio de un paisaje de cepas primorosamente cultivadas.

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Catedral de la seo en zaragoza


La catedral de La Seo, compendio de sucesivas tendencias artísticas, también presenta notables elementos mudejares, desde el ábside y el cimborrio a la denominada parroquieta de San Miguel. El muro exterior de esta última es un magnífico ejemplo de las posibilidades artísticas del ladrillo, que traza un sinfín de arcos, rombos, espigas y lazos. Encajados entre las composiciones geométricas, adornos de cerámica de vivos colores subrayan la singularidad de la fachada. Sin salir de la ciudad de Zaragoza, la iglesia de San Pablo despunta en el casco antiguo con su esbelta torre de los siglos XIII y XIV. Este alminar perfectamente conservado presenta combinaciones geométricas de ladrillos e Incrustaciones cerámicas. Por último, la iglesia de la Magdalena es otra visita obligada en la capital aragonesa, aunque no esté incluida en la lista de la Unesco.

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La provincia de aragon en españa


Tras la huella de los alarifes:
El rastro de los artistas de origen islámico en tierras cristianas surge por doquier.

Aragón:
Un complejo sistema fluvial, en el que se entrelazan el Ebro, sus afluentes y subafluentes, recorre el corazón de Aragón uniendo sus 157 construcciones mudejares: iglesias, fortalezas e híbridos de ambas. En el siglo XI, los musulmanes comprendieron que la supervivencia era difícil en los vastos desiertos e inhóspitos ¡nterfluvios de estos parajes bajo dominio cristiano, por lo que se instalaron a la orilla de los cauces. Eran excelentes hortelanos y eligieron lugares como Zaragoza y las vegas de los tributarios directos e indirectos del Ebro: Jalón, Huerva, Gallego, Jiloca, Grío y Queiles. Sólo Teruel capital, al sur, y alguna localidad oséense, al norte, quedaron desgajadas de la cuna ribereña del arte mudejar, que floreció en Aragón hasta el siglo XVII, cuando fueron expulsados de España los moriscos (musulmanes conversos al catolicismo). En total, supone un legado de seis siglos de tradición arquitectónica, ceramista y artesanal, resultado de la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos. Este arte, una de las señas de identidad regional, ha alcanzado también notoriedad universal: diez monumentos aragoneses han sido declarados Patrimonio Mundial por la Unesco en 1986 y 2001; seis en Zaragoza capital y su provincia, y las tres torres y la catedral de Teruel. En todos ellos, la combinación geométrica de materiales -ladrillo, yeso, madera y cerámica vidriada- logra efectos estéticos de gran belleza. La ruta arranca de Zaragoza, en la confluencia de los ríos Ebro, Huerva y Gallego. El palacio de la Aljafería, sede actual de las Cortes de Aragón, sirvió de residencia a los gobernantes árabes desde su construcción, en el siglo IX, hasta la reconquista de la ciudad, en el XII. Hoy surge como el producto de una amalgama de estilos arquitectónicos, desarrollada entre los siglos XII y XVII. Se conservan numerosos restos de traza mudejar: pinturas, adornos geométricos, yeserías, suelos de cerámica vidriada y techumbres talladas y pintadas. Destaca el artesonado del Salón del Trono, de época de los Reyes Católicos.

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Visitar toledo


Pese a estar muy reformado, el convento de Santa Úrsula, en Toledo, preserva en su interior un magnífico artesonado de madera, fechado a finales del siglo XIV o principios del XV.

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La iglesia de san tirso


Iniciada en piedra y continuada en ladrillo, la iglesia de San Tirso, en Sahagún, exhibe elementos románicos ejecutados con técnicas de al-bañilería mudejar. En el momento de la construcción (hacia 1126), esta localidad leonesa empezaba a ser un importante centro económico y religioso.

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Visitando zaragoza españa


La iglesia de la Virgen, en Tobed (Zaragoza), conserva buena parte de la decoración pictórica original, sobre todo en sus bóvedas.

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