Archivos para enero, 2012

Heladerias en argentina


HELADOS ARTESANALES

Te contamos cuáles son las mejores heladerías para dejarse tentar.

JAUJA:
La heladería más famosa de la Patagonia nació en los años 60 como local de juguetes didácticos y artesanías en Villa Gesell. Veinte años después, el matrimonio de Lucy y Pepe Mazzini se mudó a El Bolsón. De su proyecto inicial sólo conservaron el nombre. Hoy, Jauja es un restaurante-heladería que ofrece elaborados platos regionales y tentadoras cremas heladas artesanales, con gustos como lavanda y rosa mosqueta. El kilo, $59. Av. San Martín 2867, El Bolsón. T: (02944) 49-2448. Cervino 3901, Palermo. T: 4801-8126. www.heladosjauja.com
Heladería Cadore.
CADORE:
Cadore es una comunidad de montaña que se detecta al norte de Italia, en la región del Véneto. Allí, en 1881, la familia Olivotti inauguró la heladería homónima. En 1950, desembarcaron en la Argentina junto con otros inmigrantes y sus artesanales recetas, que preparan, desde el 57, en el local de Av. Corrientes. El kilo, $64. Av. Corrientes 1695, Buenos Aires. T: 4374-3688. Cuenca 2977, Villa del Parque. T: 4503-4837. www.heladeriacadore.com.ar

Abuela Goye: Hace 20 años, Abuela Goye sumó a su tradicional fabricación de chocolate, la de helados. El imperdible es el chocolate blanco con trocitos de cereal bañados en chocolate con leche, y dulce de leche casero. El kilo, $ 60.
Namuncurá 59, San Carlos de Bariloche.
T: (02944) 43-3861.
Florida 506, Buenos Aires. T: 4328-1796. H. Yrigoyen 428, Buenos Aires. T: 4342-8121. + sucursales: www.abuelagoye.com

Rosmari: Desde hace 38 años, la familia Ramírez fabrica helados ciento por ciento artesanales en la ciudad de Salta. Un clásico es la crema portuguesa -con vainilla, oporto, pasas de uva y nueces-. El kilo, $35. Pueyrredón 202, Salta. T: (0387) 431-3774. www.rosmariartesanal.com.ar

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El verano en dinamarca


El verano danés:
resplandece desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche, las lluvias no son ajenas a esta época del año y lo mejor son los atardeceres, un hipnótico festival de fuegos celestiales.

Paseando por copenhague dinamarca


Christianshavn, del otro lado de los puentes Langebro y Knippelsbro, es una paz a la que se puede llegar vinculando el boulevard H. C. Andersens con el Amager Boulevard. La quietud del estrecho canal favorece esa sensación de nirvana perpetuo, con sus barcos y veleros que ni amagan con bambolearse. “Es el milagro de Copenhague -dice la dueña de un bar que hace esquina con la marina-, hay ruidos de ciudad que aquí nunca se escucharon. Una gloria.” Arraiga a la orilla del canal el rosario de casas muy antiguas, y en el agua flotan las embarcaciones del presente. Ninguna hay que no merezca ser mirada, ninguna que peque de ostentosa. Creativos, arquitectos, familias con niños y unos cuantos misántropos se mueven a gusto en esta realidad aparte, sin necesidad de darle la espalda al mundo. Del otro lado del canal ya es Islán ds Brygge. De la calma chicha a Christiania, territorio libre establecido en 1971 por un grupo de hippies en pleno centro de Christianhavn. Su lema: la creación de una sociedad basada en la autogestión y en el rechazo a las obligaciones impositivas. El asentamiento se realizó en lo que había sido una base militar y el gobierno dejó hacer. Pero se habla más y más de una inminente intervención. Lo cierto es que aquí cada vez viven menos de espaldas al mundo que los rodea. El cultivo de vegetales orgánicos, la cría de animales de granja, las artesanías, el reciclado de materiales y la educación de los hijos sin escuelas sigue siendo ley de vida en esta isla urbana donde residen poco menos de mil personas. Pero muchos ya salen de la reclusión voluntaria para ir a trabajar a la ciudad o beneficiarse con alguna subvención del estado. Y además se les está complicando la existencia a partir de los que mercan con drogas duras y se refugian aquí para eludir a la policía. Todo un tema. Christiania es una de las atracciones de Copenhague que más visitantes convoca. Sus residentes son muy poco amigables con “los de afuera”, pero aprovechan su curiosidad para venderles sus productos de huerta (cannabis incluida) y mucha ropa made in donde sea (es la misma que hay en cualquier mercado de cualquier parte), actividad comercial que se desarrolla en Pusher Street y sus adyacencias. A la salida de este fuero hippie, un cartel advierte que “Usted está ingresando a la UE”. Agosto en Copenhague tiene su grandiosa fiesta con el Gay Parade. El desfile es el cierre de una serie de actividades que se llevan a cabo durante varios días en la Radhuss Pladsen (Plaza del Ayuntamiento). El día anterior, las carpas promocionando productos diversos y afines al movimiento gay llenan el corazón de la plaza. “Is ok to be gay”, “we love freedom”, etcétera, son algunas de las consignas. Un grupo de fornidos promotores masculinos, vestidos de rojo con los glúteos al aire, reparten profilácticos de una marca específica. Los puestitos de comida y bebida, felices vendiendo a precio de oro… Y por fin, la tracamundana de comparsas y sus delirantes disfraces hace su aparición en el centro de Copenhague, y el desfile no cede durante dos generosas horas. Según Mireia, la catalana, “prepárate para el de Berlín, chica: esto es muy doméstico, poquita cosa”.

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Haciendo amigos en borneo malasia


HACIENDO AMIGOS
Salgo a dar una vuelta por la aldea. Me -esulta difícil entablar conversación, Dorque aquí nadie habla inglés. Todos me observan, y los niños me persiguen, me piden fotos y más fotos: la diversión consiste en verlas al instante, una anciana me mira con cara hosca. Las mujeres más viejas parecen ser las más reacias a las visitas. En una especie de callejón, un joven le corta el pelo a otro. De pronto, un hombre balbucea en inglés e intenta hablarme; Argentina, porque de allí son Messi y Maradona. Nos retratamos juntos y felices y quedamos en vernos a la noche, durante el agasajo que están preparando. Los Iban fueron guerreros muy temidos. Para certificar la victoria en alguna batalla, debían volver con las cabezas de sus adversarios. Cuando de una cuestión territorial se trataba, el cráneo enemigo probaba que aquel territorio ya no le pertenecía. Al trofeo de guerra se le sacaba la piel, se ahumaba, y luego se colgaba en la puerta del hogar o en un cuarto donde se realizaban los rituales. Los tatuajes están relacionados con esa tradición guerrera. Los diseños representan animales e indican un rango; el dragón se corresponde con la más alta jerarquía. También quedaban grabadas en la piel las experiencias que recogían los jóvenes en sus viajes iníciáticos. Por la noche, Jampang, el jefe de la aldea, se presenta y ofrece tuak, un vino de arroz hecho en casa. Hace más de dos años que ningún extranjero los visita. La noche avanza entre sorbos de tuak, danzas y cuentos milenarios. La diversión nocturna no se extiende demasiado: por la mañana, los espera el trabajo duro en los campos de arroz, caucho y pimienta. Al otro lado del pasillo, un grupo de jóvenes pasa el tiempo con un juego de mesa casero. Hay billetes en juego y un par de celulares en el piso. Respiro aliviado, el tiempo de los cazadores de cabezas ha quedado atrás.

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La selva en malasia


A TRAVÉS DE LA SELVA.
Inicié el itinerario en Kuching, capital de Sarawak, con rumbo sur, hacia Longhouse Kesit, ubicado a orillas del río Lemanak. Luego de tres horas de andar por una ruta rodeada por campos de arroz y plantaciones de palma aceitera, llegamos a orillas del río Lemanak, donde nos aguardaban dos jóvenes listos para trasladarnos en una piragua de madera. Navegamos a través de la exuberante selva borneana. Yo iba atento a los sonidos que llegaban del interior de la jungla; ansiaba ver un orangután, ésos que sólo se puede encontrar aquí y en Sumatra, pero no tuve suerte. Llegamos. El sitio es paradisíaco, y la aldea, pequeña y modesta. El longhouse es una construcción de madera, rústica, hecha sobre pilotes para evitar que se inunde con las crecidas del río y las lluvias que trae el monzón. Tiene un larguísimo pasillo, el ruai, que es el espacio comunal. La ropa cuelga de las ventanas, y los granos de arroz se secan a la intemperie, bajo el sol abrasador del trópico. Aquí conviven unas veinte familias, pero cada una tiene su propia tierra, sus pollos, sus chanchos. Dentro del hogar, no hay divisiones, todos ocupan la misma habitación. “Aquí todos saben lo que estás haciendo -comenta nuestro guía-, la única privacidad es la red para mosquitos”, bromea. Un anciano totalmente tatuado teje con parsimonia una red de pesca. Pido permiso para retratarlo; él me regala una sonrisa y sigue con su trabajo.

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Conociendo la isla de borneo


LA TIERRA DE LOS IBA.
Al sur de Sarawak, en la legendaria isla de Sandokán, es posible visitar una pequeña aldea perteneciente a una tribu de guerreros y cazadores de cabezas. Fueron temibles, pero hoy se dejan fotografiar. texto y fotos de guido piotrkowski. Borneo fue el escenario que eligió el escritor italiano Emilio Salgari para narrar las aventuras de su más célebre personaje. Sandokán, el tigre de la Malasia. Atraído por las historias de aquel príncipe -cuyas aventuras había leído en mi infancia- y seducido por las anécdotas que me habían contado sobre la tribu de los Iban, viajé hasta allí. Borneo está dividido entre Indonesia, Brunei y Malasia. Mi destino era Sarawak, uno de los dos estados que pertenecen a este último país. Aquí viven los Iban, el grupo étnico más numeroso de la isla: tatuadores milenarios, célebres y temidos por su fama de impertérritos cazadores de cabezas. “Cuando era niño, jugaba al fútbol con los cráneos”, comenta sonriendo Tiyon Juna, guía local, pequeño, moreno y de ojos rasgados. Como buen Iban, lleva ambos brazos tatuados. “Los hombres que no se tatúan son mal vistos en nuestra cultura, y es posible que nunca se casen”, afirma Tiyon, y agrega que el mismo destino les espera a aquellas mujeres que no aprendan a tejer.

Camino a alaska


Viajar para sobrevivir:
Recorrimos el norte argentino, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Belice, México, Cuba, Estados Unidos, Canadá, y llegamos a Alaska el 17 de junio de 2010, dos años y dos días después de haber salido. Manejamos 52 mil kilómetros, bordeamos precipicios, atravesamos cordilleras, pasamos volcanes, selvas, desiertos, puna y salares, pero también anduvimos por magníficas autopistas. Dormimos en cuarteles de bomberos, en la playa, bajo los árboles de un bosque, en barcos, en casas pobres, en el piso, en hamacas, en estaciones de servicio, en la calle, en estacionamientos, en el campo, pero también en mansiones. Comimos maíz en todas sus versiones, pezuñas, hormigas culonas, caña de azúcar, huevos de iguana, frijoles; pasamos días enteros a pan y agua, a coco, a almejas, a grillos, a huevos de hormiga, a yuca fermentada. No faltaron las sopitas instantí pero también comimos exquisitos platos gourmet. Para sobrevivir trabajamos en una parrilla, tejimos pulseras, hicimos trenzas en la playa, vendi mos postales en los restaurantes, cosechamos en una granja, escribimos un libro, lo imprimimos y lo vendimos, pescamos, cortamos leña, servimos mesas, tejimos crochet, hicimos empanadas, construimos casas prefabricadas, j untamos hongos y también recibimos regalos. Estuvimos rodeados de contrastes, aprendimos a aceptar cada situación que nos tocó vivir y siempre esgrimíamos nuestra frase: “por algo será”. Salimos con algunos miedos, sin saber con qué nos encontraríamos, qué haríamos cuando no hubiera más plata, o cuando no tuviéramos dónde dormir. Experimentamos nervios, como aquella vez en BolMa cuando los mineros cortaron la ruta y se respiraba olor a dinamita, o cuando entramos en Colombia. Vivimos situaciones de ansiedad cuando esperamos por dos meses un barco que nos cruzara gratis a Panamá, y pasamos momentos de adrenalina montados en una balsa de madera que nos llevó por las aguas de un violento mar Caribe. Más adelante, sentimos el poder arrollador de la naturaleza en la selva, en Costa Rica, bajo una gran tormenta con rayos que caían a sólo metros de nosotros. Es justo decir que además conocimos la solidaridad del pueblo americano; siempre recordaremos a aquel campesino nicaragüense que nos alojó en su casa junto a la frontera con Honduras, mientras esperábamos que pasara el estado de sitio por un golpe de Estado. La misma solidaridad experimentamos con los meseros que sacrificaban su propina para comprarnos las postales que vendíamos en los restaurantes de Centroamérica con que nos ganamos la vida un tiempo.
Aprendimos de todo con la ayuda de mucha gente que soñó con nosotros. Pero lo más importante de toda esta gran aventura, lo más importante, es que aprendimos a reír cada día.
Aymará y Juan Francisco uniendolastresamericas@hotmail.com www.uniendohstresamericas.blogspot.com

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Planeando viajar a alaska


Nos veíamos en la pileta durante los veranos o, cuando entrenábamos básquet y hockey, en el Club El Nacional de Bahía Blanca. En el 2002 ya éramos novios, y unos años después salíamos de viaje a empezar una aventura que se llamaría: una vida juntos. La verdad es que siempre nos gustó viajar; cada vez que podíamos agarrábamos la mochila y nos íbamos por ahí, de camping, a dedo; la idea era recorrer. Pero cada vez que salíamos, había que volver. Un día nos preguntamos:”¿Somos felices?” y fue ese interrogante el que nos llevó a asumir que nuestra mayor felicidad sería conocer lugares y gente de otras latitudes.
Así empezamos a pensar en “el viaje” con la idea de salir a recorrer América de punta a punta, desde Argentina hasta Alaska, en una camioneta. No nos importaba cuánto tiempo nos tomaría, ni todo lo que había que dejar, ni todo lo que habría que enfrentar. No nos importaba nada.
Viajar era para nosotros una manera de aprender, porque si bien estábamos en la etapa de la vida en que todos se zambullen en la universidad, nosotros creíamos que no había mejor lección que la que da la “universidad de la vida”. Estábamos convencidos de que viajando conoceríamos nuestro continente, su gente y las diferentes culturas, que exploraríamos sensaciones desconocidas y nos veríamos obligados a resolver todo tipo de situaciones para volver a esa práctica esencial: la supervivencia. Finalmente, teníamos la esperanza de descubrir una Aymará y un Juan que estaban dormidos y esperaban despertarse. I lora de partir
Elegimos Alaska porque es la última frontera, la excusa perfecta para tener que atravesar todo lo que hay antes de ella. Decidimos hacer el camino en Estanciera, con la intención de lograr algo casi imposible con lo mínimo: una camioneta vieja. Nos pusimos a trabajar. Hicimos listas de cosas necesarias, de países por recorrer; investigamos las rutas, compramos mapas y empezamos a programar nuestro gran viaje. Durante esos días de preparativos tuvimos miedo de no llegar al final y, en varias oportunidades, sentimos la necesidad de partir al día siguiente para achicar la ansiedad de la espera. Años atrás, mientras viajábamos en plan mochilero por la Patagonia, vimos por primera vez una Estanciera. Graciosa y simpática, toda pintada de amarillo, ella apareció mientras buscábamos un camping en San Martín de los Andes. Entoncedijimos “queremos una como ésa”. Así, empezamos a buscar en el diario de los domingos nuestro vehículo, hasta que después de un tiempo, Analmente apareció.
Aquel mediodía del 15 de junio de 2008 dejamos el trabajo, las obligaciones, las actividades que nos gustan, dejamos todo. Nos reunimos en el Teatro Municipal de Bahía Blanca con nuestras familias y amigos y nos subimos a La Celestina, nuestra Estanciera 65, pintada de celeste y blanco, con un mapa de América donde se veían los nombres de pueblos y ciudades por los que soñábamos pasar. Partimos sin tiempo y casi sin rumbo -sólo con dirección norte- en busca de aventuras. Una cámara de fotos, ropa de abrigo, una cama en la parte trasera, una rueda de auxilio, un cuaderno para escribir, botas para la montaña, tres mil dólares y mucha curiosidad. No nos importó salir casi sin dinero, incluso sin tener mucha idea de mecánica (partimos sin hacer cambio de aceite); sabíamos que nunca íbamos a estar totalmente preparados. Además, estar preparados significaba pocos problemas, pocas situaciones por resolver, significaba emprender un viaje muy aburrido. A los diez días se nos congeló el radiador en Mendoza, a los doce se quemó la junta y tuvimos que abrir el motor en San Juan, y a los tres meses nos quedamos sin plata. Así empezó una larga lista de lo que algunos podrían llamar problemas, pero que para nosotros sólo fueron oportunidades para pedir ayuda, conocer gente, en fin, oportunidades de aprender.

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Consejos para hacer turismo copenhague


PASEOS V EXCURSIONES:
The National Museum
of Denmark (The Prince’s Palace)
Ny Vestergade 10. T: (45) 3313-4411. www.natmus.dk
Excelente museo de obligada visita, ubicado en una clásica mansión del siglo XVIII. Para seguir el desarrollo de la historia danesa desde sus inicios hasta el presente.
Martes a domingo, de 10 a 17. Gratis.

Ny Carlsberg Glyptotek
Dantes Plads 7.
www.glyptoteket.dk
Arte antiguo y moderno organizado en
dos colecciones principales; una congrega
obras de arte antiguo correspondientes
a la cuenca del Mediterráneo y la otra
congrega a artistas franceses y daneses
del siglo XIX y XX.
Martes a domingo de 11 a 17.
dkk 75; domingos, gratis.
Museo del ámbar
36 Langelinie Alié.
www.houseofamber.com
Inaugurado en 1994 por la compañía House of Amber (de 1933), ocupa una antigua casa de 1606. Alberga una colección privada de antigüedades de ámbar y otros objetos, incluida la pieza más grande de ámbar del Báltico de 8,8 kilos. El orgullo del museo son las porciones de dicha resina fósil que contiene plantas e insectos prehistóricos. Todos los días, de mayo a septiembre. Adultos, dkk 25 y menores de 12,
dkk 10.
Museum Erótica
Kobmagergade 24.
T: (45) 3312-0311.
www.museumerotica.dk
Del Kama Sutra (siglo IV) y las escenas
pintadas a mano sobre seda china del
siglo XIX al vestido de cóctel de Marilyn
Monroe y el tecno-lover en bronce de R.
Bucacio. El arte erótico (y pornográfico
también) expresado en pinturas, objetos,
prendas, etcétera.
Del 1/5/11 al 30/9/11, todos los días
de 10 a 23. Del 1/10/11 al 30/4/12,
martes a domingo de 11 a 20, y de 10 a 22
viernes y sábado.
DFDS Canals Tours
Gammel Strand & Nyhavn.
T: (45) 3296 3000.
www.canaltours.com
Recorrida por los canales de la ciudad.
Salidas cada media hora: marzo a
octubre, a partir de las 9.15 hasta las 17,
excepto de junio a agosto, que es hasta
las 19. De octubre al 21 de diciembre:
10, 11.15, 12.30, 13.45 y 15.
Adultos, dkk 60; menores de 4 a 14, dkk 30. Por el día, dkk 75 y 30 respectivamente.
Bike Copenhagen with Mike
T: (45) 2639-5688. ~ micsom@)mail.dk
www.bikecopenhagenwithmike.dk Ciudad histórica. El barrio latino. El puerto. La Ópera. Christiania. La Copenhague residencial… Recorridas de 2 % horas.
junio, julio y agosto: a las 10 y a las 14 de lunes a sábado; domingos sólo a las 10. Mayo, septiembre y octubre: todos los días a las 10.
Salidas del Kobenhavns Cykler (Copenhagen Bikes), en Reventlowsgade 11 (próximo a la Estación Central). Por persona, 150 dkk o € 20. Sólo efectivo. No incluye el alquiler de la bici.
Kongens Nytorv:
La plaza más grande de Copenhague data de 1670 y la circunda un rico complejo arquitectónico: el Teatro Real (1874), el lujosísimo Hotel d’ Anglaterre (suntuosa arquitectura danesa de 1873), el palacio Charlottenborg (1631) donde funcionan ¡a academia de arte de la ciudad y el gran almacén Magasin du Nord, de 1893 (el primero de ¡a región nórdica), el palacio Thott (hoy embajada de Francia). La taberna más vieja de la ciudad, la Hiviis Vinstue (1767), también está aquí. En el centro de un parterre elíptico ajardinado, se yergue la estatua ecuestre del rey Christian V, hoy revestida en bronce, obra del escultor francés Abraham-César Lamoureux (1688). Esta plaza, vinculada con la peatonal -y comercial- Stroget,a sede de alguna muestra de arte al aire libre, y en invierno se conritrU en una gran pista dt patinaje.
S   91 alejada del espacio público.
La cerveza danesa (que es tipo /ager)
tiene sus propios fans, que integran
una asociación de más de diez mil
consumidores. He aquí algunas direcciones:
Bryggeriet Apollo
Vesterbrogade 3.
T: 3312-3313.
www.bryggeriet.dk/apollo
A metros de la plaza del ayuntamiento y
próxima al Tivoli.
The Globe
Narregade 42-45.
En el centro.
Ny Carlsberg Glyptotek
Dantes Plads 7.
www.glyptoteket.dk
Arte antiguo y moderno organizado en dos colecciones principales; una congrega obras de arte antiguo correspondientes a la cuenca del Mediterráneo y la otra congrega a artistas franceses y daneses del siglo XIX y XX.
Martes a domingo de 11 a 17.
dkk 75; domingos, gratis.
Museo del ámbar
36 Langelinie Alié.
www.houseofamber.com
Inaugurado en 1994 por la compañía
PARA SABER MÁS:
Oficina de turismo en: Vesterbrogade 4a. T: (45) 7022-2442. F: 7022-2452. www.visitcopenhagen.dk

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Donde comer en copenhage


DÓNDE COMER:
Gammel Strand.
Gammel Strand 42. T: (45) 3391-2121.
Muy buena la cocina, francesa y clásica, con acento en los pescados. Buena bisque. Ambiente agradable junto al canal, en la calle homónima. Lunes a sábado, mediodía y noche de 17.30 a 22. Bastionen + Loven
50 Christianshavns Voldgade.
T: (45) 3295-0940.
www.bastionen-loven.dk/
Restó cozy con terracita sombreada por
árboles, en un alto. Platos locales de
buena factura. Mediodía y noche.
Sahil Havnegade 33.
T: (45) 3391-4646
Cocina pakistaní, a precios razonables. Todos los días, de 14 a 23. Spiseloppen Christiania
43 Bádsmandsstraede.
T: (45) 3257-9558.
Cocina vegetariana en el territorio libre de Christiania, elaborada con productos orgánicos de la huerta propia.         LAS CERVECERÍAS
Por tradición, la cerveza se vende donde se elabora. Están los locales donde los alambiques de cobre están a la vista; otros tienen la bodega alejada del espacio público.
La cerveza danesa (que es tipo /ager)
tiene sus propios fans, que integran
una asociación de más de diez mil
consumidores. He aquí algunas
direcciones:
Bryggeriet Apollo
Vesterbrogade 3.
T: 3312-3313.
www.bryggeriet.dk/apollo
A metros de la plaza del ayuntamiento y
próxima al Tivoli.
The Globe
Narregade 42-45.
En el centro.

Trykbar
Montergade 24. En el centro. Brewpub
29 Vesterbrogade. www.brewpub.dk
Restaurante y pub, ofrecen 14 tipos de cerveza de creación propia. Pegasus Wine and Beer Bar
Mysundegade 28.
En Vesterbro. Para los que sólo beben vino, el lugar ofrece esta posibilidad.
PASEOS V EXCURSIONES
The National Museum
of Denmark (The Prince’s Palace)
Ny Vestergade 10. T: (45) 3313-4411. www.natmus.dk
Excelente museo de obligada visita, ubicado en una clásica mansión del siglo XVIII. Para seguir el desarrollo de la historia danesa desde sus inicios hasta el presente.
Martes a domingo, de 10 a 17. Gratis.

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