Archivos para noviembre, 2011

Carnavales de brasil


Carnaval: La vida es una fiesta.
El año carioca es así, antes y después del carnaval. Y en el medio, los preparativos para el próximo. Las escolas surgieron en Río y son como los cuadros de fútbol: se eligen para toda la vida. Mangueira, Salgueiro, Beija Flor y Pórtela (y la lista sigue) trabajan rigurosamente todo el año con la unánime finalidad de salir campeonas en el desfile por la Passarela Professor Darcy Ribeiro, más conocida como “sambódromo” -otra obra de Niemeyer-. Los ensayos en la sede de cada barrio son una verdadera fiesta a la que se puede ir todos los sábados. Se elige el enredo -trama- que será representado, componen letra y música del samba que orquestará la batería, se designan los cargos honoríficos como el de mestresala y porta bandeira, se marcan las coreografías y cuando está todo listo, se pasa a los ensayos técnicos en el sambódromo. Empiezan en diciembre y son gratis para el público.
El viernes de carnaval, la pasarela es inaugurada por las escolas infantiles, el sábado participan las del Grupo de Acceso – o de la B, en el lenguaje del fútbol- y el domingo y el lunes el sambódromo es tomado por unos 65 mil espectadores que acuden para very vibrar junto con las escolas especiales. Un total de 24, algunas con más de cuatro mil integrantes. Por lo menos una vez en la vida hay que presenciar -y ni qué decir desfilar- el impresionante pasaje de esta “industria creativa”, casi hollywoodense, qu< estrena una vez al año.
La euforia carnavalesca se cuela indiscriminadamente por todos lados. Cada vez son más los blocos de rúa, antiguas concentraciones de vecinos y simpatizantes que se disfrazan, bailan, beben y socializan mientras avanzan por las calles detrás de la banda de músicos o del Trío Eléctrico, depende del bloco, que, a diferencia de los de Bahía, son gratis. Hay más de 400 blocos inscriptos para este carnaval, aveces, con horarios insólitos, como el del famoso Cordón de Bola Preta, que sale el 5 de marzo a las sieteJ de la mañana de Cinélandia, centro de Río. Otros blocos que valen jamás la pena y sí los saltos, la agitación y el calor son Monobloco, creado por el músico Pedro Luis, Orquestra Voadora, Carmelitas (tradicional de Santa Teresa) y el novato Exalta Rei, que ya es un éxito en el barrio de Urca.

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Excursiones en rio de janeiro


Gloría Catete y Flamengo:
Arquitectura, cultura y verdad.
Hasta la década del 30, cuando Río era capital de Brasil, el barrio de Gloria -bautizado así por la Iglesia de Nossa Senhora da Gloria do Outeiro, construida en el siglo XVIII- era considerado el Saint-Germain-des-Prés carioca. A partir de 1880, abrieron un puñado de hoteles -uno de ellos fue el Hotel Gloria, primer cinco estrellas de la ciudad, que reinaugurará a fin de año- donde residían senadores y diputados, y por esa misma época era creado el Clube Beethoven-. músicos, artistas y escritores como Machado de Assis, se reunían en un caserón del barrio de Catete a escuchar música clásica y jugar ajedrez. El Palacio do Catete, ex sede del gobierno, actual Museu da República, queda justo allí. Su acervo es fantástico; en el dormitorio donde Getúlio Vargas se suicidó, en 1954, hasta dejaron testamento y pijama ensangrentado. Hay un paseo virtual completo en el site del museo, pero el romántico jardín hay que conocerlo ao vivo. El triángulo político se completa en el barrio de Laranjeiras, con el Palacio de Guanabara, al que se llega como lo hacía la realeza, por la Rúa Paissandú, cercada de palmeras imperiales; y el Parque Guinle, bellísimo. En la mansión Guinle reside el gobernador y los edificios aledaños son obra de Lucio Costa.
Otros edificios majestuosos se despliegan a lo largo de la Praia do Flamengo: el Dakota (réplica del homónimo neoyorquino), el elegante Biarritz, con sus balcones redondos art déco, y el ecléctico Castelinho do Flamengo, en la esquina de la Rúa Dois de Dezembro, calle en la que está el Espago Oi Futuro, pleno de arte y eventos culturales, muchos gratuitos. Pero la estrella del vecindario es el gigante Parque do Flamengo, tierra ganada al mar que en 1961 fue minuciosamente diseñada por el paisajista Burle Marx. Alquilar una bici para recorrerlo es el plan perfecto.

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Lugares turisticos en brasil


Nikiti, como la llaman cariñosamente, está del otro lado del puente y la mejor forma de llegar es con las barcas y catamaranes que salen desde la Praga XV, en el centro de Río. La vista durante el viaje ya vale el paseo por esta ciudad con aires provincianos que se hizo más conocida desde la construcción del MAC -Museo de Arte Contemporáneo-, obra del genial Osear Niemeyer, quien en diciembre cumplió 103 años y los festejó inaugurando otra de sus obras, la fundación que lleva su nombre. Los dos edificios están en el “Caminho Niemeyer”, un conjunto arquitectónico que va desde el centro hasta el barrio Boa Viagem, de la que también forma parte la Estacao Hidroviária de Chantas, donde atracan los catamaranes. Para visitar la Fortaleza de Santa Cruz y el Forte Sao Luís, de los siglos XVII y XVIII, en Jururuba, es mejor viajar a esta estación ultra moderna y comer algo mirando la Bahía de Guanabara, en el premiado restaurante Olimpo. El contrapunto es el Mercado do Peixe, en el centro, que abastece todos los restaurantes de Río y allí se puede probar lo que se le ocurra en materia marina, a precio popular. Si quiere playa, no se pierda Itacoatiara, una perlita a poco más de media hora del centro, en auto, y hora y media en colectivo o van.

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Paseos por buenos aires


LA VIEJA MUNICH.
Museo renovado:
Durante cinco años permaneció cerrado. Ahora, luego de un plan de refacciones y puesta en valor del edificio de la calle San Juan, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMbA) abrió sus puertas nuevamente. A lo largo de esta primera etapa se restauraron la fachada y dos salas, que exhibirán durante el verano las muestras “Narrativas inciertas” y “El imaginario de Ignacio Pirovano”.
En principio, sólo se accederá a una parte de los 11.350 m2 -más del doble del viejo edificio- que tendrá el museo cuando finalice la obra, cuya conclusión está prevista para mediados de 2012, con un total de siete salas. “Narrativas Inciertas” congrega a varios artistas argentinos emergentes, que se destacaron en las últimas dos décadas. Se trata de una selección de obras en las cuales se maneja la figuración con diferentes medios como dibujo, pintura, video, entre otros. “El imaginario de Ignacio Pirovano” permite sumergirse en los intereses del coleccionista y pone en evidencia su vinculación con la escena local. Al mismo tiempo, funciona como una suerte de muestrario del arte abstracto en sus diferentes vertientes.
El MAMbA, fundado por el crítico de arte Rafael Squirru en 1956, fue concebido como un espacio de vanguardia no sólo en el ámbito de las artes plásticas, sino también de la fotografía y el diseño.
Más de siete mil obras de arte argentino de los siglos XX y XXI integran su patrimonio, junto con artistas de talla internacional.
Av. San Juan 350. T: 4342-3001/2970. www.museodeartemodernobuenosaires.gob.ar. De lunes a viernes de 12 a 19. Sábados, domingos y feriados de 11 a 20. $1.
CICLO MUSICAL DE VERANO
La emblemática cervecería de la Costanera Sur, famosa durante las primeras décadas del siglo XX, será el escenario de un interesante encuentro de melodías de moda entre los años 20 y 50. El programa, que se desarrollará todos los sábados y domingos hasta finales de febrero, se inicia a las siete de la tarde con una visita guiada por el antiguo edificio y finaliza con un concierto de piano y canto. Av. de los Italianos 851, Puerto Madero.

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Tour por napa valley


Para todos los gustos.
Aunque usted no sea un experto conocedor del vino, visitar la ciudad de Napa puede estar motivado por otras razones: una de índole arquitectónica y otra estrictamente culinaria. La primera tiene que ver con las construcciones del 1800 que la caracterizan, en las que se combinan los estilos italiano, Victoriano, español y art déco. La segunda se sostiene en la actividad gourmet. Uno de sus hitos imperdibles es el Oxbow Public Market. En un moderno galpón que se levanta a la vera del río Napa, conviven cafés, queserías y otras propuestas para degustar allí o durante el viaje; entre ellas se encuentra The Olive Press, donde los clientes pueden llenar sus propios recipientes con aceite de oliva recién prensado. Bien cerquita se encuentra el flamante hotel Westin Verasa, de la cadena Starwood. En él funciona La Toque, restaurante francés con una estrella Michelin, mérito del chef Ken Frank. No es el único reconocido por la prestigiosa guía francesa. Ubuntu se destaca por su cocina a base de vegetales y frutas provenientes de cultivos biodinámicos, es decir, basados en los ciclos lunares y en el enriquecimiento del suelo por medio de fertilizantes naturales. En esta tierra de viñedos también está presente el chef Masaharu Morimoto con su restaurante homónimo, que fusiona ingredientes locales con principios de la cocina japonesa. En otro orden de la cultura local, es de obligada visita la Napa Valley Opera House. Construida en 1880, aún se erige estoica tras haber sido testigo de seis guerras, del paso de 26 presidentes estadounidenses y de incontables inundaciones. Este delicioso merodeo por las viñas de Napa Valley y su enclave urbano dura 3 horas (el tren sale a las 11.30 de la Napa Valley Wine Train Statíon, con regreso a las 14.30) y cuesta u$s 124 por persona. Incluye almuerzo y degustación.

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El valle de napa


TREN A LAS UVAS.
El programa es por el día: salir de San Francisco con destino a los viñedos de Napa Valley
para recorrerlos en el exclusivo Wine Train. POR CONNIE LLOMPART LAIGLE. FOTOS DE EUGENIO MAZZINGH.

Cada año, más de cuatro millones de devotos del vino llegan a esta tierra prometida que se detecta a 80 km al noreste de San Francisco. Su popularidad la ubica en el segundo puesto de destinos turísticos más visitados de California después de Disneyland. Y podría decirse que en algo se asemejan. Napa Valley es algo así como un parque de diversiones para gourmets. Con el objetivo de que los visitantes se concentren sólo en el vino, los vecinos de Napa reflotaron una antigua línea de ferrocarril -construida en 1864 por Samuel Brannan, primer millonario de San Francisco, para portar a sus huéspedes a su balneario en Ca toga- e inauguraron, en 1989, el Wine Train. Una locomotora de 1910 arrastra la larga fila de vagones-restaurante en los que los pasajeros disfrutan de una serie de platos, maridados con vinos de la zona, y del paisaje que pasa veloz a través de los ventanales. El rito se completa con la visión de las tierras onduladas en las que impera el orden de los viñedos, un tapiz de uvas Chardonnay y Cabernet Sauvignon, sobre todo. Según el itinerario que se elija, el tren para en una de las bodegas, donde los pasajeros pueden degustar los vinos e interiorizarse de los pormenores de la vitivinicultura de esta región califor-niana, que alberga más de 200 firmas. No importa cuántas copas fueron cayendo a lo largo del viaje; lo único que queda por hacer es subirse al ferry que lo devolverá a San Francisco.

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Turismo en estados unidos


BELLEZA POCO NATURAL. Las algas, los microbios y los camarones de agua salada en las lagunas salobres en el sur de la Bahía de San Francisco (arriba) crean una pintura abstracta de colores brillantes. El objetivo de los proyectos de rehabilitación es devolver partes de esta región productora de sal a un ecosistema natural de pantanos.

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Turismo de mendoza argentina


El elíxir de los dioses.
La exuberante naturaleza mendocina es, en gran parte, la responsable de los excelentes vinos que se producen. Un sol que abraza, una tierra fértil, las lluvias justas y necesarias, son la llave para que el producto llegue en óptimas condiciones.
Es posible que muchos de los que visitan las bodegas sean conocedores del buen vino; pero para aquellos que les gusta beber y desconocen el arte de catar, Trapiche invita con una degustación de vinos. El espacio para la degustación está en la planta alta, un lugar minimalista, con sillones cómodos en colores tierra y una mesa baja en el centro; pisos entarugados combinados con cemento alisado. A un costado, una barra doble con taburetes altos, iluminados por luces que se desprenden del techo y una lámpara de mesa despojada, crean el clima ideal para concentrarse en la calidad de los vinos que se van a degustar, servidos en cinco copas de diseño.                                                                              Con los sentidos a pleno.
Una vez completados los asientos con los comensales, los mozos acercan tablas con diversas variedades de queso: de cabra, Camembert; Brie; Cheddar; Emmenthal; Gouda y gruyere, acompañados con almendras, pasas de uva y nueces, todas exquisiteces que se utilizan para neutralizar las papilas gustativas entre una variedad de vino y otra.
Llega el enólogo, comienza a descorchar las botellas y a explicar el cepaje. Con una música suave, que invita al placer, todo está listo para comenzar a catar el elíxir mendocino. El experto explica que lo primero a tener en cuenta es que tanto la vista, el olfato como el gusto deben estar abiertos para poder apreciar la calidad de la uva, y procede a servir el vino en cada copa. Es una ceremonia digna de experimentar, no sólo por la excelencia de las bebidas, sino porque en la cata se despiertan todos los sentidos. Tras una hora y media de mezclar sabores y sensaciones, en otro salón, tan despojado y elegante como el resto, espera el almuerzo: ensalada de hojas verdes con queso palmesano y olivas verdes y negras; cordero patagónico relleno con hongos frescos con timbal de polenta y, de postre, helado con salsa de maracujá y zócalo de brownie de chocolate.
Mientras el almuerzo transcurre se pueden admirar las montañas nevadas que se cuelan por un gran ventanal que da a una terraza con deck, con lustrosas poltronas de madera oscura. Un mirador ideal para descansar y tomar un poco de todo el sol que inunda Mendoza, un paraíso enclavado en el noroeste argentino.

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Bodega trapiche mendoza


Una bodega con historia.
Construida en 1912, Trapiche está edificada en una construcción de estilo florentino, un icono de la arquitectura enológica mendocina, con destacables detalles arquitectónicos. “Después de haber estado cerrada cerca de 40 años, la empresa adquirió el edificio en el año 2006, iniciando el proceso de restauración y reciclado para conservar la estética y el espíritu fundacional de principios del siglo XX”, explica Gastón Ré, responsable del área de turismo. “El rescate arquitectónico sumó valor a un inmueble hoy reconocido como un modelo histórico de las bodegas de aquella época, incluso se mantuvo la vía del tren a través de la cual se conectaban los productores y las bodegas”. La producción argentina comenzaba a brillar debido al auge vitivinícola que llegó de la mano del ferrocarril y de los inmigrantes europeos.
Los ladrillos a la vista de la construcción le imprimen una calidez al lugar, potenciada con el intenso aroma del vino. “En la bodega propiamente dicha, donde se ubican las barricas y las piletas, los adoquines de madera originarios de fin de siglo XLX, que permitían que los barriles rodaran para después ser transportados en camiones o en tren, fueron conservados en su estado original”, argumenta Ré. En este sector se respira madera y taninos. Al entrar a la cava todo es silencio, las voces retumban con un eco singular. Las dos plantas del edificio invitan a recorrer la sala de barricas, la más grande de Latinoamérica, con espacio para 13 mil litros; las vasijas contenedoras y las piletas de concreto. Cada una con su rótulo que indica cepaje, fecha y hora de inspección, a su vez están equidistantes y separadas por paredes inmaculadamente blancas, pintadas con materiales especiales.
El recorrido continúa por el museo que la empresa decidió fundar en honor a su pasado con mucha historia. Los elementos y las maquinarias originales de aquella época se mantienen inalterables a pesar del tiempo. La sensación es estar en una fábrica de otro siglo, donde los vinos eran artesanales y los hombres de campo sacaban fuerza sobrehumana para luchar con las poleas de esas pesadas máquinas. Abierto al público durante todo el año, los guías muestran los métodos con que se hada el vino, sin la tecnología de última generación pero con una gran pasión.
> Una región que cuida el planeta
Rodeada de montes de olivares y viñedos, la bodega privilegió las prácticas de los procesos biodinámicos, donde se respeta la agricultura ecológica y biológica. Fuera del edificio, la naturaleza se impone con espectacularidad.
Es un frío día de invierno y la época propicia para la poda. Los expertos miran con sigilo cada vid. parecen estudiar los nudos donde la tijera hará su trabajo. Lo importante es no lastimar la planta y darle la energía suficiente para que crezca con fuerza. Todo está milimétricamente calculado. “Para decidir la época de la plantación, la poda y la cosecha se siguen las faces de la luna y los movimientos estelares”, comenta Ré. Lo que se busca es el ciclo vital para que la planta sufra lo menos posible.
Al frente, a un costado de las plantaciones, aparecen mantos violetas que se levantan a 60 centímetros del suelo. Diseñada con un estricto sentido biológico, el aroma de las lavandas invade el sector, aunque también actúa como   una barrera biológica natural que protege los viñedos alejando los insectos específicos que los dañan.
En otro sector se destacan los rosales, por su belleza, su perfume y porque intervienen ante la aparición de hongos que enferman las vides. “Cuando las rosas presentan manchas alertan a los productores para que tomen medidas antes que la plaga dañe las uvas”, admite Tomás Hugues, enólogo de la bodega.
Un camino paralelo a las vías que otrora utilizaban los trenes para la carga y descarga, en los fondos del edificio, se corta abruptamente en la granja que la bodega organizó con fines ambientales. Se pueden ver siete vacas Jersey que pastorean a sus anchas; una docena de patos que van de un lado al otro mezclándose entre las gallinetas de Guinea y las dos llamas, ajenas a lo que ocurre a su alrededor.

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Maipu mendoza


Fin de semana.
Los mejores viajes cortos por el mundo.

Sol, montaña y vino
Si eres un amante del vino, escápate a Maipú, en la provincia argentina de Mendoza, y pasa unos días dedicados a la degustación rodeado de un paisaje montañoso de ensueño.

La imponente Cordillera de los Andes aparece a la distancia. Sus picos nevados se recortan en un cielo azul intenso, limpio, un sol brillante acaricia con precisas pinceladas la imagen de postal que ofrece la ciudad de Mendoza, la provincia argentina conocida en el mundo por su cadena montañosa y la calidad de sus vinos.
Un paseo obligado por la región es el Puente del Inca y las altas cumbres, o Potrerillos, paisajes diferentes, inigualables, aptos para aquel viajero que pueda permanecer un fin de semana en la tierra del sol. Pero también, desde hace un tiempo, la llamada “Ruta del vino” cobra cada vez más adeptos. Se trata de visitas a las más importantes y prestigiosas bodegas cuya producción vitivinícola llega a los lugares más recónditos del planeta.
En esa travesía, en la localidad de Maipú. a 20 kilómetros de la capital mendocina, se puede visitar la bodega Trapiche, líder en exportación de vinos finos y de alta gama que llegan a la mesa de más de 70 países.
En el trayecto de Maipú hacia la bodega, los edificios comienzan a desdibujarse para darle paso a la inmensidad de la naturaleza. Cientos de miles de hectáreas desde donde, despojadas de cemento, en pleno invierno, surgen tímidas las plantaciones de vid. De la totalidad, 1255 hectáreas son patrimon;: de Trapiche. Sorprenden los picos nevados que enmarcan la bodega, erigida en un parte que parte de los 630 hasta los mil metros n altura sobre el nivel del mar.

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