Archivos para febrero, 2011

Camino a iruya


Aunque no es mucha la gente que llega a Iruya, quienes lo hacen se enamoran para siempre del lugar. Y vuelven, todos vuelven.
El pueblo tiene música propia, hecha de silencio, de las campanas de la iglesia, del eco de los pasos sobre el empedrado, de los cascos de las muías y los burros.
Hasta la conshucción. hace sólo al «unos meses, de una moderna hostería que contrasta con las casas chatas de adobe que la rodean, no había mas infraestructura turística que la hospitalidad de algunos iruyanos que abrían sus puertas a los viajeros a cambio de cinco dólares por noche. Ni había mas restaurantes que los comedores modestos pero pulcros, con manteles de hule y pocas mesas, donde se sirven empanadas y humitas caseras, vino barato y cerveza. Los sábados por la noche, los pocos jóvenes del pueblo que no emigraron para buscar mejor suerte en las ciudades se sientan a beber y a esperar el paso de un tiempo que transcurre sin prisa, ajeno a los relojes y los horarios. Los ritmos tropicales que irrumpen en la calma desde alguna radio suenan como una nota discordante en el paisaje árido, más habituado a la melancólica sonoridad de los erkes y al sobresalto de los bombos. Pero el pueblo tiene otra música, hecha de silencio, de las campanas de la iglesia, del eco de los pasos sobre el empedrado, de los cascos de las muías y los burros.

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Historia de lruya


Las tierras del marqués.
En el siglo XVII. el silio donde más tarde se fundaría lruya era tan solo una pequeña parcela dentro de los dos millones de hectáreas del Marquesado de Tojo. El pueblo se encuentra a 317 kilómetros de la ciudad de Salta y a una altura de 2.730 metros sobre el nivel del mar. Una única ruta lo comunica con la ciudad de Humahuaca. El camino de ripio es escarpado y en los meses de verano se vuelve intransitable debido a la crecida de los ríos. Lejos del mundo urbano y aislada, fruya es, sin embargo, la capital de un departamento con una población aproximada de 4.400 personas; una tierra árida y salpicada de comunidades pequeñas, ocultas por los cerros, a las que únicamente se puede acceder a pie o a caballo. Los senderos serpenteantes atraviesan el río y desafían con sus cuestas abruptas y sus bifurcaciones a cualquiera que no haya nacido en la zona. Todo queda “ahí nomacito”, “subiendo una hora nomás”, como indican los lugareños a los turistas cuando se les pide información para llegar a algún sitio. Pero sin la compañía de un guía o de un habitante, orientarse es difícil. No pocos viajeros se han extraviado, sorprendidos por la noche en un rincón oscuro del camino.
Nada parece haber cambiado demasiado en los dos siglos de historia que tiene huya. Hace no mucho tiempo llegaron la electricidad, el único teléfono y las rugientes camionetas cuatro por cuatro de los turistas. Pero los iruyanos siguen recorriendo los caminos en burros o ínulas, la vida sigue estando impregnada ile un fuerte sentid.’ religioso, los hombres siguen ofrendándole chicha y tabaco a la Pachamama, las mujeres siguen teniendo muchos hijos y un gesto de resignación y cansancio en el rostro. Como tantos pueblos del interior, lruya vive a espaldas de los centros de decisión, de los avances tecnológicos y los beneficios del progreso. Nadie más que los turistas y un grupo de sacerdotes españoles de la orden de los Claretianos, que llegaron de España en la década del 70. repara en la existencia de esla tierra bella y sufrida.

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Turismo de Salta Argentina


La sal de la fiesta.
El primer domingo de octubre, desde las comunidades de los alrededores, coyas vestidos de fiesta llegan a Iruya con las imágenes, engalanadas con flores de todos colores, de la Virgen del Rosario. Van a participar de la celebración patronal. Hombres, mujeres y niños, lugareños y turistas, fotógrafos y sacerdotes, recorren el pueblo en procesión, siguiendo los pasos ágiles de la danza de los “cachis”. La palabra, de origen aymara, significa “sal de la fiesta” o “persona disfrazada” y representa una tradición cuyos orígenes inciertos se remontan a la época precolombina. Los cachis son diez personajes movedizos y juguetones entre los que se destaca el rubio, que paradójicamente es un negro, jorobado, con antifaz y bonete, muy cómico, que representa el mal. Es quien dirige a los demás: entre ellos, los caballos y el toro representan la salud y acechan permanentemente al negro, simbolizando la lucha entre el bien y el mal. También está la familia de los cachis, compuesta por un viejo, una vieja y dos chinitas, que representan a la comunidad y bailan al compás de trompetas y bombos. Doña Alcira Alemán, una personalidad de fruya, descendiente de los primeros pobladores, cuenta en la publicación editada por la Prelatura de Humahuaca que en 1884 un misionero quemó los disfraces de los cachis frente a la iglesia, enfurecido por el carácter pagano de la danza.
En 1892 se retomó la tradición, renovada y adaptada al culto cristiano, y desde entonces los cachis forman parte de la adoración de la Virgen del Rosario, patrona del departamento. Por la noche, los disfrazados vuelven a la plaza y, alentados por las carcajadas de todos los niños de Iruya, lanzan al cielo fuegos artificiales y globos de papel incandescentes que se elevan como una plegaria. Se pide que el bien venza al mal, que no falten los pastos para los animales, que la vida sea un poco menos dura.

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Fotos de iruya


Desde la austera tone de la iglesia, coronada por un techo turquesa, todos los domingos suenan las campanas que llaman a misa, y el eco que rebota en las laderas de los cerros les otorga una sonoridad de bronces antiguos. Entonces, las calles se llenan de mujeres que cargan sus guaguas (bebés) en las espaldas, hombres de manos ásperas, vie-¡ns que llevan en el rostro las mismas marcas que los cerros, el mismo color de arcilla resquebrajada por un sol bajo y caliente. Y muchos, muchísimos niños. Están por todas partes, los más pequeños andan en grupos y se acercan, curiosos, a los turistas. Hablan, preguntan, quieren aprender a sacar fotos. Los más grandes en cambio, caminan en silencio. Han aprendido de sus padres y abuelos a refugiarse en la timidez y el sigilo.
La primera semana de octubre, cuando se celebra la fiesta de la Virgen del Rosario, una procesión abigarrada recorre las calles. Abajo y en la página de enfrente: las calles, empinadas y cubiertas por piedras, se extinguen en las laderas de los cerros.

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Iruya salta


Iruya.
En el norte de salta a 2700 metros de altura un pueblo oculto tras una muralla de cerros conjuga la belleza del paisaje con la historia y los rituales de una cultura distinta.
En lruya hay un solo teléfono, pero nadie parece necesitarlo demasiado porque la cabina suele estar vacía. Una vez por día, la llegada desde Humahuaca de un colectivo polvoriento y cansino quiebra la plácida monotonía de las horas. Las noches son frías y silenciosas, por las mañanas un sol perezoso trepa las laderas de los cerros y, más tarde, cae en picada sobre las casas de adobe caldeando el aire quieto del mediodía. Las pircas (muros de piedra) que rodean y sostienen la explanada donde se encuentra la iglesia le dan al pueblo la apariencia de una sinuosa ciudad amurallada. Las calles, empinadas y cubiertas por piedras que se vuelven rosadas con la luz del amanecer, se extinguen en las laderas de los cerros.
Todo está cerca en lruya, y sin embargo los turistas, agobiados por la falta de oxígeno, suelen sentarse a recobrar fuerzas para repechar la cuesta que separa la plaza de la hostería. Es fácil reconocerlos, no sólo por las cámaras de fotos y el color de la piel, sino por la respiración agitada y un cansancio que no logra atenuar el gesto de asombro por tanta belleza escondida detrás de una muralla de cerros.
Por las mañanas un sol perezoso trepa las laderas de los cerros, y más tarde, cae en picada sobre las casas de adobe calderando el aire quieto del mediodía.

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Turismo bariloche 2011


Fue en materia de viajes uno de los ocho días más hermosos que pasé. Como viajé sola, contraté los servicios de una agencia y la verdad que Fue todo tan organizado y perfecto…
La excursión se llama “Cruce de dos banderas”. Partiendo desde Bariloche se hace el cruce de los lagos para llegar a Chile.
En Bariloche realicé las clásicas: “Circuito Chico y Punto Panorámico”, incluida la subida al Cerro Campanario que es una vista excepcional. También subí al Cerro Catedral en el telesférico y aerosilla para llegar al Refugio Lynch a 1.976 metros de altura. Como era el mes de diciembre sólo había manchones de nieve, pero de más está decir la panorámica que tenía desde esa altitud.
Partí de Puerto Pañuelo a las 8 de la mañana en el catamarán “El Cóndor” y pasé por la isla donde está enterrado el Perito Moreno. A las 9 llegué a Puerto Blest. donde hay un hotel rodeado de árboles, flores, soledad y se encuentra frente al lago. Allí me esperaba un micro para trasladarme hasta Puerto Alegre, donde ya aguardaba el vapor “Caleuche” en un lago de aguas color esmeralda que se congela en invierno. De frente tenía el Ceno de los Tres Picos y el imponente Cerro Tronador.
Llegué luego de una maravillosa travesía en medio de un silencio y paisaje abrumador por tanta belleza imposible de describir a Puerto Frías, último puesto de Gendarmería Argentina donde está la Aduana para pasar a Chile.
Con un micro entré al Parque Nacional de Chile “Pedro Rosales” para acercarme a Peulla, donde me hicieron el control aduanero y a unos cien metros se encontraba el “Hotel Peulla”, donde me alojé por una noche. Me atendieron de marav illas. Se respiraba una paz…  ,o único que había era el
hotel y alguna que otra casita, el lago y a lo lejos el amarradero. Caminé por los alrededores, vi la cascada “Velo de Novia” y cené en el restaurante a la luz de las velas un exquisito menú.
Al día siguiente, a las 15 embarqué en el catamarán “Lagos Andinos” y navegué por el Lago de Todos los Santos o Lago Esmeralda, por el color de sus aguas. Pasé cerca de los volcanes Puntiagudo y Osorno con su pico nevado eternamente. Llegué a Puerto de Petrohué a las 17 y ya me aguardaba un micro con el cual nos detuvimos en los “Saltos del Río Petrohué” en la Décima Región de los Lagos, los que visité y fotografié.
Continué viaje por la ruta a Puerto Varas circunvalando el Lago Llanquihue con sus 887 km2. Entré a Puerto Montt a las 19,30. me estaban esperando y me alojaron en el “Hotel Presidente” con vista al Océano Pacífico.
A la mañana siguiente hubo un temblor que sacudió el edificio. Por suerte pasó en seguida y pude hacer la excursión a “Frutillar”. Visité el Museo Colonial Alemán, una maravilla, y almorcé en un hotel restaurante enclavado en lo alto de una sierra con vista al lago Llanquihue, luego paseé por la costanera, la plaza, el pueblo. Lamentablemente tenía que volver a Bariloche puesto que así estaba programado. A las 9 partí de Puerto Montt en un micro de “Tas-Choapa”. Después de detenerme en la Aduana para pasar a la Argentina inicié el Cruce de los Andes, atravesé el Paso Internacional Pedro Sa-moa, que es el límite con nuestro país. El panorama era hermosísimo, sobre todo cuando se veía el lago Espejo, el Nahuel Huapi, etc.
En Villa La Angostura bajaron algunos pasajeros. Siempre orillando el lago Nahuel Huapi continué el viaje viendo Bariloche desde el otro lado. Luego, dando toda la vuelta, por fin llegué a las 17,30. Me quedaban dos días que aproveché para disfrutar de la ciudad, hacer un city tour, compras, y concretar un viaje con el Trencito Fotográfico hacia las afueras de la población.
Me trasladaron al aeropuerto y allí finalizó mi magnífico viaje.

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Cuidado con los tickets


En el mismo boleto aéreo se puntualizan los derechos del pasajero y las obligaciones de la aerolínea. Allí figuran lugar y fecha de emisión, datos de la compañía, punto de partida y llegada, nombre del viajero, la clase elegida, el precio del viaje y hora del vuelo, incluyendo escalas si las tuviera. En la Argentina, la reglamentación se rige por el Convenio de Varsovia y cada línea tiene su propia política respecto a las indemnizaciones en caso de devolución, retraso o pérdida del vuelo, las restricciones y penalidades para cambiarlo o cancelarlo.
Sepa que si viaja con un niño menor a dos años -siempre en vuelos regulares-, en cabotaje no pagará nada y en el ticket internacional equivale a 10 por ciento de la tarifa del adulto. Si tiene entre 2 y 12 años se abonará entre el 60 y el 75 por ciento del precio. Es necesario pedir una copia de la reserva para efectuar el check in o para reclamar a bordo, si no quieren darle su bandeja.
Puede darse el caso de que un viajero requiera de comida especial (por razones religiosas, culturales o de salud). Deberá informarlo con anticipación para no tener problemas. Al fin, si su vuelo es charter, sepa que todos abonan la tarifa plena y que, salvo que viaje con seguro de cancelación -muchos lo incluyen- no le devolverán el dinero si, por alguna razón, no aborda el avión.

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Consejos para viajar a nueva york


¿No sabe? Pregunte sin miedos.
A la hora de evitar equivocaciones es fundamental el rol de nuestro agente de viajes, que será quien nos conven/a de elegir determinado lugar si no tenemos la decisión tomada, nos dará la seguridad de que él conoce dicho sitio y cubrirá con respuestas nuestras expectativas y deseos. Para lograrlo, es mucho mejor seleccionar una agencia que ofrezca un trato personalizado y se tome su tiempo para evacuar nuestras más superficiales dudas.
Si no se le ocurre qué preguntar, tenga en cuenta el lugar al que quiere ir y dispare. ¿Cuándo es la época de lluvias y huracanes en el Caribe? ¿Podemos llevar un número telefónico local por cualquier cosa que suceda? ¿Qué días del viaje pueden coincidir con los feriados y en qué lugares se pueden obtener beneficios con la derogación de impuestos en las compras? ¿En qué estado están las pistas si decido ir a esquiar? ¿Las pistas son para profesionales o amateurs? ¿El hotel elegido admite el alojamiento con chicos, hay entretenimientos especiales para ellos? ¿Qué sucede si pierdo el avión? ¿Qué pasa si, al llegar, la compañía no tiene disponible el modelo de auto que alquilé? ¿Cuándo y dónde debo pagar un servicio extra?
Es cierto que muchos de los inconvenientes que causaban gran malhumor a los turistas quedaron atrás con la masificación de la actividad turística y la venta de paquetes cerrados, donde no hay muchas opciones para cambiar el itinerario o elegir un hotel. Los turistas aprendieron que, al menos que se pida específicamente, ese tipo de tours no brinda grandes lujos ni atención exclusiva.
Resulta clave estar atento a lo que uno compra. Por lo menos debe llamar la atención el hecho de leer una publicidad donde un paquete, cuyo precio real es de 1.200 dólares, se ofrece a 800 o 900. Es fundamental que, si se guía por una publicidad, el precio que le cobren sea el mismo que el publicado, incluyendo impuestos.
De la misma manera, al firmar el contrato o las condiciones de contratación hay que cuidarse del agregado “o categoría similar” junto al nombre de determinado hotel. El término es tramposo puesto que un cuatro estrellas “parecido” puede ser muy lindo pero estar mal ubicado.
Si el agente de viajes le ofrece seguro médico, debe considerar que no es un gasto superfluo, ya que cualquier consulta con un profesional en el exterior no cuesta menos de 100 dólares (precio superior al de las tarjetas estándar de asistencia al viajero que hoy se ofrecen en el mercado) y es una forma de prevenir muchos posibles dolores de cabeza en temas no sólo de salud, sino también de pérdida de equipaje e incluso cuestiones legales.
Otro gasto saludable sobre el cual hay que estar alertado es la contratación de una caja de seguridad en el hotel. La pérdida de documentos, tarjetas de crédito y dinero, si bien es posible resolver en aquellos destinos donde hay embajadas o consulados, puede implicar un regreso temprano de las vacaciones.
Puede suceder que pierda su maleta. Sólo podrá cobrar su seguro individual una vez que le hayan pagado en la aerolínea y únicamente cuando la valija se haya extraviado en la bodega del avión. Ayuda saber que si su contrato indica que le pagarán “hasta 1.000 dólares”, no siempre la cifra será la máxima. Todo depende del tipo de pieza -que lo declara al denunciar el hecho en el aeropuerto- y siempre la línea aérea establece el monto de indemnización.
En definitiva, muchos de los viajes imperfectos se producen porque el turista no sabe y no siempre tiene la iniciativa de informarse por su cuenta.

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Consejos para viajar a europa


Los casos de imprevisión son muchos pero bien pueden evitarse prestando algo de atención. Entre los que más sorprenden se pueden mencionar los seguros adicionales que le ofrecen al cliente por un vehículo alquilado y pagado en origen, el mal corle de los cupones aéreos en el momento del embarque (con lo cual se arruina), los cambios de hotel o la pérdida de un vuelo por overbooking (sobreventa), las llegadas a un establecimiento donde uno no tiene reservas a su nombre, la no confirmación del vuelo 72 horas antes de la partida y una larga lista de pequeñas cosas cuyo efecto puede ser el mismo que el de una bola de nieve en caída libre por la ladera de una montaña.
Al final, se comienza a desconfiar de todo y de todos, al punto de exigir la reconfirmación de la totalidad de los servicios aún estando en el exterior, tarea engorrosa si las hay.

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Viaje a Estados Unidos detalles


Detalles y más detalles.
Al alquilar un auto se paga en el país de origen el costo y los seguros. Al llegar deberá sumarle el IVA y determinados impuestos (como el de las carreteras en EE.UU.). Es una fija que le ofrecerán seguros extras, el mínimo y básico se denomina CDW y el resto corre por cuenta de su decisión. Cuando al llegar no tienen disponible el auto seleccionado le deberán entregar el de categoría inmediatamente superior al mismo costo, salvo por los impuestos.
Cuidado: nunca deje de abonar una multa de tránsito en EE.UU. porque no podrá volver a ingresar al país o, lo que es peor, pueden detenerlo en alguno de sus’ aeropuertos.

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