Crucerista


Crucerista

Cuando los tiempos de amarre son cortos, el crucerista puede verse a sí mismo como la ficha de un juego de damas: va por los lugares como si saltara de un casillero a otro. Entonces embolsa algunos fotogramas, brochazos que anclarán en su memoria para certificar que por ahí pasó. San Juan de Puerto Rico nos dejó en las calles de la encantadora ciudad vieja, atiborradas de barcitos y tiendas de souvenirs. St. Thomas confirmó las maravillosas playas del Caribe y la imperiosa necesidad de aprovecharlas protegidos con un buen protector solar.

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